El mercado informal de divisas en Cuba registra este lunes otra jornada histórica tras haber subido de precio en las últimas 24 horas las tres monedas de referencia en la isla, implantando cada una un nuevo récord de venta.
El dólar sube 10 pesos y se sitúa en 670 CUP.
El euro avanza otros 10 pesos hasta los 770 CUP, situándose exactamente 100 pesos por encima del dólar.
En el caso de la Moneda Libremente Convertible (MLC), protagoniza el salto más espectacular al dispararse de golpe 70 pesos y cruzar por primera vez la barrera de los 500 CUP, alcanzando los 510 CUP.
Evolución de la tasa de cambio
Los tres movimientos constituyen máximos históricos absolutos para cada divisa y consolidan una tendencia alcista que lleva varias semanas en curso.
La magnitud de la escalada queda en evidencia al trazar la evolución del dólar solo en junio.
Arrancó este mes en 585 CUP y superó por primera vez los 600 CUP el día 3.
Desde entonces no ha parado: 610 el día 5; 625 el día 8; 640 el día 11; 650 el día 12; 660 el día 14 y 670 este lunes.
En apenas 15 días el dólar acumula una subida de 85 CUP, equivalente a más del 14% de apreciación frente al peso.
El euro sigue una trayectoria aún más acelerada en términos relativos: de 690 CUP el día 5 a 770 CUP este lunes, una ganancia de 80 pesos en diez días.
La brecha entre ambas divisas se amplía a 100 CUP, señal de que la demanda de euros crece a un ritmo proporcionalmente mayor.
El Observatorio de Monedas y Finanzas (OMFi) de elTOQUE había proyectado a principios de junio un escenario máximo de 650 CUP por dólar para cerrar el mes.
Esa cifra fue superada desde el día 12, lo que evidencia que la velocidad de depreciación del peso cubano supera incluso los escenarios planteados por los analistas.
Detrás de esa espiral cambiaria hay causas estructurales que se retroalimentan con la crisis energética.
Cuba atraviesa en 2026 la peor crisis eléctrica de su historia reciente: los déficits de generación superaron los 2,174 MW en los peores días de mayo, con afectaciones simultáneas a hasta el 70% del Sistema Eléctrico Nacional.
Esta parálisis productiva destruye la oferta de bienes y servicios, agrava la escasez, alimenta la inflación -que ya alcanza el 14,73% interanual-y empuja a los cubanos a refugiarse en divisas fuertes.
Cuanto mayores son las dudas sobre la capacidad de recuperación de la economía, mayor es la presión sobre el dólar y el euro.
A la crisis energética se suma el colapso del turismo, principal fuente de divisas de la isla.
Entre enero y abril de 2026 llegaron apenas 328,608 visitantes internacionales, un desplome del 55,8% interanual.
En 2025 Cuba ya había cerrado con poco más de 1,8 millones de visitantes, frente a 2,2 millones en 2024 y 2,4 millones en 2023.
La caída de ingresos turísticos reduce drásticamente la oferta de divisas en el mercado, presionando al alza las tasas informales.
En marzo de 2026, el Banco Central de Cuba introdujo billetes de 2.000 y 5.000 pesos -al tipo de cambio informal de entonces, equivalentes a apenas cuatro y diez dólares respectivamente-, una medida que los economistas interpretaron como una admisión implícita del impacto de la inflación y de la pérdida de poder adquisitivo del peso.
Desde 2020, el peso ha perdido más del 95% de su valor frente al dólar en el mercado informal, pasando de 42 CUP por dólar a los actuales 670 CUP.
La nueva barrera rota por el dólar, el euro y la MLC no solo refleja el comportamiento de las divisas: también retrata el agravamiento de una crisis económica y energética que sigue golpeando con fuerza el bolsillo de los cubanos y que no da indicios de frenarse.
El economista cubano Elías Amor advirtió el 4 de junio que el dólar podría acercarse a los 1,000 CUP si continúan los desequilibrios macroeconómicos:
«Hay menos divisas y hay más necesidades, y como las necesidades se pueden atender con divisas, la gente estará dispuesta a pagar lo que sea», concluyó.
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