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Este miércoles, la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba dio a conocer los Premios Uneac 2026.
En el apartado de Literatura para niños y jóvenes «Ismaelillo» ganó Malena Salazar Maciá con Alma de colibrí. El jurado – Alicia Abascal Ruiz, Ada Zayas Bazán Hernández y Maikel José Rodríguez Calviño– destacó «el magnífico tratamiento de la mitología cubana y caribeña mediante una historia de cuidadoso pulso narrativo, que mantiene en vilo al lector hasta el final, prioriza la acción por encima de lo explicativo y fue concebida para el disfrute del adolescente cubano actual».
Recibieron menciones La profecía del faraón, de María de los Ángeles Hernández González, por el acertado tratamiento de la mitología e historia del Antiguo Egipto en una historia de corte amoroso, con buena calidad literaria; y En una libreta vieja, de Amador Hernández Hernández, por el acertado tratamiento del realismo mágico en una historia emotiva que juega con la cultura y el imaginario mexicanos.
En cuanto a Ensayo artístico literario «Enrique José Varona», Zaida Capote Cruz, Leonardo Sarría Muzio y Caridad Tamayo Fernández premiaron a Ojo de buey, de Raydel Araoz.
Se trata – informaron– de un ensayo ambicioso, bien escrito y articulado en capítulos que registran ampliamente la presencia de la vanguardia en las revistas villareñas Islas y Signos, cuya enorme trascendencia cultural acredita mediante un eficiente y minucioso recorrido analítico por sus contenidos.
El Premio de Poesía «Julián del Casal» lo mereció Ramón Franciel Díaz Rodríguez, con Los hijos de Brodsky, «por su singular manejo de un lenguaje poético que dialoga y se desarrolla con eficacia y maestría en su ejercicio intertextual, a partir de la lectura de Joseph Brodsky.
El jurado (Basilia Papastamatiu, Charo Guerra y Ricardo Alberto Pérez) otorgó menciones a Las urdimbres (ucronías de Artaud), de Milho Montenegro, y Los planos del Edificio Buds, de Javier Soria Soto.
El Concurso UNEAC –según ha recordado la Asociación de Escritores en días recientes– es el más antiguo de los certámenes convocados para autores cubanos. Se convocó por primera vez en 1965 con el nombre Premio Nacional de Literatura.
En esa primera edición se otorgó un premio único de novela denominado «Cirilo Villaverde». En los años siguientes, comenzaron a convocarse otros géneros como cuento, teatro y poesía.

