
Foto: WBSC
La jornada de clausura del Panamericano de Beisbol5 en Barquisimeto deparó un final agridulce para las representaciones cubanas. Sobre la cancha del Domo Bolivariano, la escuadra juvenil alcanzó la gloria continental al coronarse invicta en la primera edición del torneo de su categoría, mientras la selección absoluta vio escapar el título en un dramático desenlace frente al elenco anfitrión de Venezuela.
En el torneo Sub-18, la tropa criolla confirmó su estirpe de campeona mundial imponiéndose 2-1 a los locales. Tras encajar un tropiezo inicial de 1-3 en el primer parcial, los jóvenes reaccionaron con un despliegue de autoridad defensiva y contundencia al bate, para llevarse las siguientes mangas con pizarras de 9-0 y 4-0.
Dos sets consecutivos colgados en cero certificaron la victoria de una selección que cerró el campeonato con balance perfecto de siete triunfos en igual número de salidas, convirtiéndose en el primer monarca histórico de estas lides.
El dominio cubano se reflejó igualmente en el cuadro de honor individual. Rafael Socarrás se consagró como el bateador más temible de la lid al registrar un astronómico promedio de .810, producto de 47 indiscutibles en 58 apariciones oficiales.
Por otra parte, Yandro Moracén lideró con holgura los apartados de producción, como segundo en anotadas (35) –a una del mexicano Eduardo Ochoa– y líder en remolques hacia la goma (27). El podio de la categoría juvenil se completó con la medalla de bronce para México, vencedor 2-0 sobre Puerto Rico (5-4 y 6-2).
PLATA PARA LOS MAYORES
En el torneo absoluto, la historia tomó un rumbo diferente para el cuadro cubano. Pese a dominar sin reveses la fase eliminatoria –donde superaron dos veces a la propia escuadra venezolana–, cayeron 1-2 en el duelo decisivo.
Tomaron la delantera adjudicándose el primer set por 3-1. Sin embargo, la reacción de los anfitriones equilibró la balanza en la segunda manga (9-5) y forzó un tercer parcial no apto para cardíacos.
Cuba batalló de atrás en el marcador hasta el último suspiro, pero cedió por la mínima con pizarra de 9-8, sellando el título continental para Venezuela en ocho entradas, tres más allá de las reglamentarias.
Aunque el metal de plata representa un podio internacional valioso, el desenlace deja una lección competitiva sobre el valor de resolver en los momentos de mayor presión táctica, independientemente de la superioridad exhibida en la ronda previa.
En el plano individual de mayores, los exponentes de la Isla coparon los lideratos del torneo. Orlando Amador fue la gran figura ofensiva al dominar el promedio con .787 (70 imparables en 89 turnos) y el departamento de carreras anotadas (35), empatado con su compañero Briandy Molina.
Mientras, Yiliena Otamendez se alzó como la máxima remolcadora del certamen tras fletar 30 anotaciones.

