El legislativo nicaragüense expresó su apoyo al documento, que califica las medidas de Washington como una presión «sin precedentes, injustificada y contraria a todas las normas del Derecho Universal».
La declaración de la cámara baja rusa sostiene que el bloqueo económico, financiero y energético impuesto por Estados Unidos a Cuba constituye «una injerencia descarada» en los asuntos internos de un Estado soberano.
Según el texto, esas medidas violan los principios y normas de la Carta de las Naciones Unidas al imponer restricciones consideradas ilegítimas en las relaciones entre los Estados.
El documento también afirma que la actual administración estadounidense agravó la situación económica y social en la isla.
Asimismo, menciona el despliegue de un grupo de ataque de portaviones de la Fuerza Naval de Estados Unidos en el mar Caribe, al que presenta como una demostración de presión militar.
La Duma Estatal sostiene que esas acciones buscan obligar a las autoridades cubanas, mediante presiones económicas y militares, a realizar concesiones y propiciar un cambio de poder en el país.
La declaración concluye con una expresión de respaldo al pueblo cubano, al Gobierno, a la Asamblea Nacional del Poder Popular y al Consejo de Estado de Cuba, al destacar su defensa de la independencia y del derecho a decidir su propio modelo de desarrollo.
Con su votación unánime, la Asamblea Nacional de Nicaragua manifestó su adhesión al pronunciamiento aprobado por el Parlamento ruso.
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