Ministro de Exteriores de Alemania arremete contra el régimen cubano
El ministro alemán Johann Wadephul negó el «bloqueo» de EE.UU. contra Cuba, calificó al régimen de «injusticia» y exigió mejor gobierno para la isla.
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El jefe de la diplomacia alemana, Johann Wadephul, lanzó este domingo una crítica directa y sin precedentes contra el régimen cubano al desmontar públicamente la narrativa oficial de La Habana sobre las causas de la crisis que destruye la isla.
En declaraciones realizadas en Berlín y recogidas por la agencia EFE, Wadephul negó la existencia de un embargo total de Estados Unidos contra Cuba y calificó al sistema político cubano de «régimen de injusticia».
Alemania rechaza la narrativa del «bloqueo»
El ministro fue contundente al referirse al argumento que el régimen cubano esgrime desde hace décadas para justificar el colapso económico de la isla: «Un bloqueo de ese tipo… yo no lo veo».
Wadephul fue más allá y señaló que el «prerrequisito decisivo» para mejorar la situación de los cubanos es que el país sea «gobernado mejor», trasladando así la responsabilidad de la crisis a la conducción interna del régimen de La Habana y no a las sanciones estadounidenses.
El ministro también recordó que Cuba se benefició durante años del apoyo económico y petrolero de Venezuela, un respaldo que ya no está disponible en la misma magnitud, lo que agrava aún más la situación estructural de la isla.
Pese a la dureza de sus palabras, Wadephul aclaró que Berlín mantiene «medidas de ayuda activa» dirigidas a la población cubana, distinguiendo entre el rechazo al régimen y la solidaridad con los ciudadanos.
La respuesta del régimen cubano
La reacción de La Habana fue inmediata. El canciller Bruno Rodríguez salió a defender la narrativa del «bloqueo total» y el «plan de asfixia económica» de Estados Unidos, rechazando de plano la caracterización alemana del sistema político cubano y eludiendo cualquier responsabilidad interna por la crisis.
Una escalada diplomática que lleva semanas
Las declaraciones de Wadephul no surgieron en el vacío.
El 6 de junio, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores alemán —el Auswärtiges Amt— emitió su alerta de viaje más severa sobre Cuba, desaconsejando de forma categórica cualquier desplazamiento a la isla.
El aviso oficial describía una situación de colapso: «En todo el país, incluida la capital, La Habana, la electricidad solo ha estado disponible durante unas pocas horas al día durante meses», advertía el texto.
El ministerio añadía que «no se puede descartar otro colapso de la red eléctrica» y que «actualmente no se garantiza la repatriación de personas enfermas a Alemania».
El documento también alertaba sobre la imposibilidad de garantizar atención médica de emergencia, el aumento de la criminalidad —especialmente durante los apagones en La Habana Vieja— y la inhabilitación de los pagos con VISA y Mastercard desde esa misma fecha, vinculada a la Orden Ejecutiva 14404 firmada por Donald Trump el 1 de mayo de 2026, que amplió las sanciones contra Cuba e introdujo penalizaciones secundarias para bancos extranjeros vinculados a GAESA, el conglomerado militar que controla amplios sectores de la economía cubana.
Un frente internacional sin precedentes
Alemania no está sola en esta posición. Canadá, Reino Unido, Países Bajos, Irlanda, Suiza, Argentina y España han emitido advertencias similares sobre los riesgos de viajar a Cuba en lo que va de 2026.
El impacto sobre el turismo cubano es devastador.
La isla recibió apenas 328,608 visitantes internacionales en el primer cuatrimestre de 2026, un 55.8% menos que en el mismo período de 2025, con una ocupación hotelera que no supera el 10%.
Desde principios de febrero, los aviones procedentes del extranjero no han podido repostar combustible en Cuba, lo que ha forzado cancelaciones masivas de rutas.
El economista Elías Amor ha proyectado que Cuba podría cerrar 2026 con menos de un millón de visitantes internacionales, el peor resultado turístico de la isla en décadas, muy lejos del récord histórico de 4.7 millones alcanzado en 2018.
Las palabras de Wadephul resumen con precisión la posición que crece en Europa: la crisis cubana no es consecuencia del embargo estadounidense, sino de 67 años de dictadura que han arruinado la economía, la infraestructura y las libertades de los cubanos.
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