
Foto: AFP
A la hora de esta cuarta entrega de nuestra conversación con la doctora en Ciencias Históricas María Elena Álvarez, Estados Unidos ha vuelto a atacar a Irán, violando nuevamente los acuerdos previos a una paz por meses dilatados.
Cuando iniciaba la semana, Hamás disolvió su gobierno en la Franja de Gaza para dar paso a una administración tecnócrata, tal como establecía el Plan Trump para el enclave. La respuesta inmediata del ente sionista fue invalidar la credibilidad y la suficiencia de la medida, calificándola de maniobra disuasoria –no nos suena ajeno– y dejando así la puerta abierta para continuar su limpieza étnica, bombas y tropas mediante.
Son datos que dan vida –más– a las palabras de la profesora titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, en torno a lo que ocurre, a gran y pequeña escala, en lo que geopolíticamente se conoce como Medio Oriente.
***
«Después de los sucesos en Gaza –del 7 de octubre de 2023 hasta quién sabe cuándo–, el área es un reflejo de lo que está pasando a nivel de las relaciones internacionales en todo el mundo.
«En los últimos diez años, aumentó la presencia rusa en Siria y, cuando Bashar al-Assad se fue, disminuyó; sin embargo, la alianza de Moscú con Irán vio un ascenso. Está también la influencia de China, que es superimportante en la región, y que Estados Unidos entiende como una amenaza.
«En el año 2023, China logró, como mediadora, algo histórico: que Arabia Saudita e Irán se sentaran a la mesa de negociación y llegaran a un acuerdo. Restablecían relaciones, reabrían embajadas; sin dudas un hito entre dos potencias regionales con diferendos de larga data.
«Se trata de un síntoma significativo en relación a cómo se ha movido el área en las últimas décadas y, sobre todo, en torno a quién. La llegada del factor China es muy importante, porque en la transición intersistémica ha logrado que todas estas monarquías del Golfo, Egipto, incluso Israel… todo el mundo, estén en la Franja y la Ruta. Y en el caso de Arabia Saudita, hasta que le esté pagando en yuanes.
«El acuerdo entre Arabia e Irán en el 23 constituyó un éxito espectacular, porque las rupturas y las alianzas normalmente están en función de la relación con EE. UU. y de cómo ellos se ven entre ellos mismos. Pero siempre el factor contrario era Irán, porque es el enemigo que tenían que derrotar Israel y los estadounidenses.
«Que China logre eso y que varias de estas potencias regionales y económicas se integren a los Brics o que sean observadoras en la Organización de Cooperación de Shanghái, te da la medida de que EE. UU. está perdiendo influencia.
«Realmente es el área que tal vez mejor demuestra este periodo de transición intersistémica, donde además queda muy en evidencia los tremendos límites de los organismos multilaterales, porque, en la concreta, desde su papel no ha pasado nada, no se toma ninguna acción; sí ha habido movimientos, protestas, pero eso no ha hecho que se detenga el genocidio ni que Palestina recupere un palmo de tierra o de soberanía sobre el poco territorio que los israelíes aún no le roban.
«Además, las contradicciones con Irán se incrementan exponencialmente. Desde 2023 hasta la actualidad, y desde antes, estaban los asesinatos selectivos a los ingenieros y científicos iraníes. En el año 2020 –un 3 de enero– Trump asesina a Qassem Soleimani, el jefe militar más importante de Irán. Y después se siguió asesinando a líderes del Eje de la Resistencia como Hasán Nasralá, jefe de Hezbolá.
«Estamos hablando del uso de la violencia de distintas formas, y de la exacerbación de la agresividad de Israel con la acción de genocidio contra Gaza, donde la comunidad internacional le ha dejado hacer todo lo que ha querido, incluido el incremento de sus acciones de despojo en Cisjordania. Ha subido la agresión sionista en Siria, con o sin Al-Assad, y en Líbano, con o sin Nasralá.
«Todo esto llevó a que la contradicción con Irán llegara a un punto de no retorno. Israel lo agredió una vez, después vino la “Guerra de los 12 días”, donde se incorporó con Estados Unidos, y ya, por último, esta agresión en curso.
«En el entretiempo, apareció la Junta de Paz para Gaza que dirige Donald Trump, que es una falta de respeto. Fíjate que al principio dijo que iba a crear un balneario, y en la Junta prácticamente es lo mismo. En ningún momento se habla de los derechos de los palestinos, del acuerdo que hay en Naciones Unidas sobre la división para los dos Estados; eso se obvia y lo está viendo la comunidad internacional.
«La agresión a Irán, el 22 de febrero de este año, es el punto culminante de todas estas contradicciones y es un botón más, si se quieren muestras, del borde al que ha llegado el mundo. O sea, estamos hablando de firmar una paz desde hace tres meses hasta hoy, pero que no se concreta, porque cada vez que hablan, vuelven a atacar. Y lo más peligroso no es que EE. UU. vuelva a atacar, sino que Israel se queda al margen de cualquier entendimiento, porque quiere simplemente al Líbano».
El Líbano a un corto y mediano plazo, pero… El Estado sionista sigue sin renunciar a su largo sueño de ensancharse desde el Nilo hasta el Éufrates, anexando, además de Beirut, la parte o el todo de Egipto, Siria, Turquía, Arabia Saudita, Iraq, Palestina y Jordania, mediante el esquema conocido como Gran Israel.
«Además… Estamos hablando
–prosigue la investigadora– de un proceso que parece no ser serio. Mientras tanto, ya en la práctica Estados Unidos e Israel han sido derrotados estratégicamente, porque Irán es una potencia regional, y simplemente está allí: está aguantando, conversando, llegando con fuego a territorio controlado por Tel Aviv y utilizando el Estrecho de Ormuz también como un arma de defensa, una que toca el corazón de la economía global.
«Cuando tú vas a la Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU., se prioriza América Latina, pero es que Medio Oriente no se ha dejado de priorizar, porque es un área central para cualquier poder que quiera tener un protagonismo mundial.
«Y a EE. UU. le ha ido mal, porque ahora mismo hasta la CNN saca reportajes de cómo han quedado sus bases militares; pero esto ha traído complicaciones, porque esas bases están en territorio, sobre todo, de países árabes, y entonces Irán está en una guerra contra EE. UU. y les ha tirado a las bases que están en esos países. Son complejas estas contradicciones.
«Por otro lado, es muy interesante el papel que está desarrollando Pakistán y, por ejemplo, Qatar, que sí se ha especializado en temas de negociaciones.
«Hace poco Irán propuso un “cinturón de seguridad regional del mundo islámico” que incluye a Pakistán como líder –un Estado nuclear, recordemos–, y a otros países de peso en el área como Egipto, Turquía y Arabia Saudita. La prensa occidental se ha quedado anonadada con esto y lo está presentando como un plan del demonio mismo. Además, Arabia Saudita propuso un pacto de no agresión. Como observas, parece que habrá reacomodos en el área.
«Irán sigue trabajando en su programa nuclear con fines pacíficos –salud, energía– e insistiendo, como hace 30 años, en que no están interesados en la bomba atómica. No le creen o se hacen los que no le creen, porque, como se dice, piensa el ladrón que todos son de su condición.
«O sea, la apreciación y la valoración estratégica que hicieron Israel y Estados Unidos ha tenido grandes fallas, más allá de lo militar. No evaluaron correctamente lo que significaba, por ejemplo, matar al líder supremo. Tal vez pensaron que el país no estaba preparado porque ya habían matado a muchos altos mandos. Sin embargo… queda tanto por decir».
Para la profesora María Elena Álvarez, Irán resulta al día que corre, proporcionalmente hablando, uno de los países más poderosos del mundo. Con una cultura de fundaciones y resistencias que recorre miles de años, no exactamente en el sueño de lo inamovible, llega a 2026 con capacidades militares, políticas y de influencia regional que le han permitido sobreponerse a agresiones de todo tipo de parte de EE. UU. e Israel, con maniobras –no olvidar los drones– que cambian el curso y el ritmo de cualquier estrategia que se le enfile.
¿Es una sorpresa? Después de reinterpretar el islam y desarrollar un proceso de liberación nacional que corona en una revolución, una que sobrevive, funda y se desarrolla en el área del mundo con más potencias regionales; después de ser el vórtice del Eje de la Resistencia y de significar una de las pocas manos –no vacías– incondicionales con Palestina; después, en fin, de estas cuatro páginas de entrevista…, parece, pues, que no tanto.
