Más allá de vigilar el tiempo y el clima
Ciencia Portada

Más allá de vigilar el tiempo y el clima

Más allá de vigilar el tiempo y el clima


Foto: Ariel Cecilio Lemus

Fruto de la fusión del antiguo Observatorio Nacional con el departamento de Meteorología creado quince meses antes por la Academia de Ciencias de Cuba, el 12 de octubre de 1965 fue constituido el Instituto de Meteorología, en ceremonia solemne efectuada en el hemiciclo del Capitolio Nacional.

Según el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe, coordinador de la Comisión de Historia de la Sociedad meteorológica de Cuba (SometCuba), el suceso estuvo fundamentado en la decisión de la máxima dirección del país de impulsar el fortalecimiento del sistema meteorológico nacional, tras los azotes de los huracanes Flora y Cleo y el impacto de sequías notables en los primeros años de la Revolución.

Conducido por el doctor Mario Rodríguez Ramírez, su primer director, la entidad asumió durante la segunda mitad de la década de los 60 complejos desafíos, que incluyeron la instalación de 50 estaciones sinópticas y climatológicas, con la colaboración de especialistas de la Unión Soviética, la adquisición y montaje de los radares meteorológicos situados en la Gran Piedra, La Habana y Camaguey, junto a la puesta en marcha de la primera estación receptora de imágenes satelitales, en marzo de 1969.

Otros hitos de la labor del Insmet en su etapa inicial son la creación de la Escuela de Meteorología que formó los recursos humanos requeridos para el desarrollo de esa disciplina científica, la ampliación y renovación de la red de radares, con la llegada e instalación de modernos equipos japoneses, las investigaciones sobre influencia activa (lluvia provocada) y el surgimiento en abril de 1977 del Laboratorio Conjunto Cubano Soviético para el Estudio de la Meteorología Tropical y los Huracanes.

En 1996, Cuba se unió al reducido número de naciones en crear su propio pronóstico estacional sobre el comportamiento de la actividad ciclónica en la cuenca del Atlántico norte, desarrollado por los doctores Maritza Ballester, Cecilia González y Ramón Pérez Suárez.

                   Ciencia de compromiso            

Si bien para la población la cara más visible del trabajo del Insmet es el pronóstico diario y extendido del estado del tiempo y mantener la vigilancia permanente sobre los ciclones tropicales y otros eventos meteorológicos que representen un peligro para Cuba, los diferentes centros que lo conforman tributan importantes resultados científicos en otras aristas del quehacer menos conocido de la institución.

Resaltan, por ejemplo, el conocimiento de las causas de la sequía, los potenciales impactos del cambio climático, incluyendo los escenarios de elevación del nivel del mar para los años 2050 y 2100, además de la influencia de las variables meteorológicas en los cultivos agrícolas, la salud humana y animal, y la situación de la contaminación del aire en las principales ciudades.

Un aporte innovador en el campo de la tecnología resultó la completa automatización de la red nacional de radares meteorológicos, acaecida en la primera década del presente siglo asumida por los ingenieros y técnicos del Centro Meteorológico Provincial de Camaguey, principalmente. 

Destacan, asimismo, la determinación del potencial eólico para el desarrollo de esa fuente de energía renovable en el país, el monitoreo de los niveles de radiación ultravioleta y el estado de la capa de ozono, los estudios de física de la atmósfera, así como el funcionamiento de siete sistemas de alerta temprana (SAT), entre ello los de ciclones tropicales, sequía agrícola, incendios forestales y el relacionado con el aumento de las concentraciones de ozono troposférico.

En breve síntesis, la relación contempla, de igual modo, el Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero y la nueva versión del mapa sobre el comportamiento de las descargas eléctricas en Cuba.

Hoy, el Instituto de Meteorología es una pieza clave en los estudios vinculados al Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida), y en la Comunicación Nacional a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. La entidad lidera o participa en más de 50 proyectos investigativos.

Ante los enormes retos impuestos por la difícil situación que enfrenta el país, en el 61 aniversario del Insmet sus trabajadores mantienen el compromiso de contribuir al bienestar y la protección de la población y los bienes de la economía, honrando la impronta de Andrés Poey y Aguirre, Benito Viñes, Mario Gutiérrez Lanza, José Carlos Millás, Luis Carcía Carbonell, Luis Larragoiti, Mario Rodríguez Ramírez y otras figuras emblemáticas de la meteorología cubana.   

La determinación del potencial eólico en el archipiélago cubano es uno de los aportes recientes del Instituto de Meteorología Foto: Germán Veloz Placencia

       

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *