Marriott, Hilton y Hyatt podrían desembarcar en Cuba tras la salida de Meliá – Directorio Cubano
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Marriott, Hilton y Hyatt podrían desembarcar en Cuba tras la salida de Meliá – Directorio Cubano

Las grandes hoteleras de EE.UU., como Hilton, se preparan para entrar en Cuba tras la salida de Meliá, Iberostar y Barceló, según el diario español ABC.

La salida de las principales cadenas hoteleras españolas de Cuba podría abrir la puerta a un cambio histórico en la industria turística de la isla. Marriott, Hilton, Hyatt, Wyndham y otras grandes compañías estadounidenses aparecen como las principales candidatas para ocupar el espacio que dejarán Meliá, Iberostar y Barceló, en un escenario marcado por el endurecimiento de la política de Washington hacia el régimen cubano y una posible transición económica en el país.

Aunque por ahora no existen anuncios oficiales, medios especializados y fuentes del sector consideran que las hoteleras estadounidenses parten como favoritas si las condiciones políticas y regulatorias cambian en Cuba.

Hoteleras estadounidenses como Hilton podrían reemplazar a las cadenas españolas en Cuba

Durante más de tres décadas, las cadenas españolas lideraron la gestión hotelera en la isla gracias a las restricciones impuestas por el embargo estadounidense, que impedían la entrada de compañías de EE.UU. al mercado cubano.

Ahora, tras el anuncio de salida de Meliá, Iberostar y Barceló, el panorama podría modificarse por completo. Marriott, Hilton, Hyatt y Wyndham, que figuran entre los mayores operadores hoteleros del mundo, tendrían la oportunidad de expandirse hacia uno de los destinos turísticos más codiciados del Caribe.

La única experiencia reciente de una cadena estadounidense en Cuba fue la de Marriott, que administró un hotel en La Habana durante el acercamiento impulsado por Barack Obama. Sin embargo, la compañía abandonó el país en 2020 tras el endurecimiento de las sanciones durante el primer mandato de Donald Trump.

Más de 30.000 habitaciones quedarían disponibles

Las cadenas españolas administraban alrededor de 30.000 habitaciones en Cuba, cerca del 35 % de toda la capacidad hotelera de la isla, estimada en más de 86.500 habitaciones.

Si finalmente se concreta un cambio político que facilite la inversión estadounidense, esas instalaciones podrían convertirse en la base del desembarco de las grandes marcas hoteleras de EE.UU., sin necesidad de construir nuevos complejos desde cero.

Uno de los principales puntos fuertes de Marriott, Hilton, Hyatt y Wyndham es su enorme red de clientes fidelizados, integrada por decenas de millones de viajeros, especialmente estadounidenses.

Además, estas compañías mantienen alianzas estratégicas con aerolíneas como American Airlines y Delta Air Lines, así como con plataformas de reservas internacionales, lo que facilitaría una rápida recuperación del turismo estadounidense hacia Cuba si desaparecen las restricciones actuales.

El turismo de lujo y urbano, su principal apuesta

Analistas del sector consideran que las hoteleras estadounidenses centrarían inicialmente su estrategia en hoteles urbanos de alta gama y resorts de lujo, mientras que el modelo de «todo incluido», tradicionalmente dominado por las cadenas españolas en el Caribe, seguiría siendo uno de sus principales desafíos.

Hyatt aparece como la empresa estadounidense con mayor experiencia en este segmento, con más de un centenar de complejos «all inclusive» en el Caribe y nuevos proyectos de expansión en la región.

Pese a la profunda crisis que atraviesa el sector turístico cubano, la isla continúa siendo considerada uno de los destinos con mayor potencial del Caribe gracias a sus más de 5.700 kilómetros de costa, una cifra muy superior a la de otros destinos como República Dominicana o Jamaica.

Sin embargo, la llegada de visitantes sigue muy por debajo de los niveles previos a la pandemia y a la crisis económica.

Durante el primer trimestre del año apenas llegaron unos 298.000 turistas internacionales, más de un 50 % menos que en igual periodo del año anterior. En todo 2025, Cuba recibió alrededor de 1,8 millones de visitantes, muy lejos del récord de 4,7 millones alcanzado en 2017.

La posible entrada de las grandes cadenas estadounidenses marcaría uno de los cambios más importantes en la historia reciente del turismo cubano y dependerá, en gran medida, de la evolución de las relaciones entre Washington y La Habana y de las condiciones para una eventual apertura económica en la isla.

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