Mario Muñoz Monroy: el doctor que tiñó de valentía su cumpleaños
Coincidencias alberga en sus páginas la Historia de Cuba, sin embargo entre líneas sobresale la del doctor que tiñó de valentía su onomástico y ofrendó la vida cuando 41 años tocaban a su puerta aquel 26 de julio de 1953.
Mario Muñoz Monroy no solo murió el día de su cumpleaños, sino que plantó raíces fuertes al calor de proyectiles.

Del actual museo provincial Casa de los Mártires Matanceros del Moncada, ubicado en el municipio de Colón, partió Muñoz Monroy a defender la patria en Santiago de Cuba y ya a casi 73 años del histórico asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en las cuatro salas del inmueble permanecen historias de héroes.
Los últimos ocho años de una vida que estuvo marcada por las ansias de ver a Cuba soberana y la firmeza revolucionaria de aquel que cambió la tranquilidad del hogar por la sala del Hospital General Saturnino Lora, quedaron impregnados en el simbolismo de la institución Monumento Local.

Para el inmueble, supone un orgullo atesorar algunas de las pertenencias de Gerardo Antonio Álvarez Céspedes, Mario Martínez Arará, Julio Reyes Cairo, Félix Rivero Vasallo, los hermanos Horacio y Wilfredo Matheo Orihuela y el propio Mario Muñoz, sostuvo Maybil Ortiz Sierra, directora del otrora Museo Regional.
Unas 178 piezas pertenecientes al médico del Moncada se incluyen en salas como «Vida y obra del doctor Mario Muñoz Monroy» y «Aficiones de Mario», dispuestas a evocar su trayectoria desde la niñez hasta su participación en las acciones del 26 de julio.
La mayoría de los documentos y fotos que se encuentran en el inmueble poseen un valor excepcional, muestran a los visitantes una imagen diferente de Mario, no la que aparece en los libros de historia, refirió Ortiz Sierra.
Imágenes capturadas por el lente de Marceliano Muñoz, padre de Mario, reflejan la afición de este mártir colombino del Moncada por la aviación, pasatiempo que desde las alturas y en la cabina del piloto permitió inmortalizar a la ciudad de Colón.
Según el libro El médico del Moncada, facilitado por la propia Ortiz Sierra, un triste final les espera a quienes no han dejado una estela de obras y simpatías entre sus semejantes, Mario dejó eso y mucho más, salvado para la posteridad en el volumen.
En el material se puede leer el diálogo sostenido entre Muñoz y Fidel, el 26 de julio de 1953, cuando el Comandante en Jefe afirmó que aquel día era la fecha esperada, a lo que Mario respondió: “¡Qué fecha has escogido! ¡Hoy cumplo 41 años, y los pongo en tus manos!»
La Historia Me Absolverá, alegato de autodefensa de Fidel Castro Ruz, recoge la denuncia hecha por el joven abogado acerca de la muerte de Mario: “el primer prisionero asesinado fue nuestro médico, que no llevaba armas ni uniforme y vestía su bata de galeno, un hombre generoso y competente que hubiera atendido con la misma devoción tanto al adversario como al amigo herido».
Ejemplo y guía para las nuevas generaciones de revolucionarios supone el espíritu de Mario Muñoz Monroy, vivo entre los cubanos honestos, y admirado por aquellos que, en el camino de la vida, eligen defenderla con todos y para el bien de todos.


