Por las manos de Rebeca García Peña una pinareña de 63 años, pasan millones de dólares cada calendario. Esta mujer negra, alta de estatura, pelo gris, dedos amarillentos y una jovialidad a prueba de obstáculos, no es economista ni contadora, pero desde hace 46 años selecciona y clasifica las hojas que revisten los afamados puros cubanos, un producto exportable muy cotizado en el mercado foráneo.
Ella se conoce las hojas como la palma de su mano y las trata con una delicadeza increíble. Y es que ha dedicado su vida a las labores tabacaleras y lo hace desde el taller de escogida V-1246, ubicado en Río Seco, comunidad perteneciente al municipio de San Juan y Martínez, la meca del tabaco en Cuba.
En su memoria, el recuerdo de cuando llegó a la escogida y apreció los destrozos causados por el huracán Ian, pero la certeza de que siempre aportará al desarrollo económico del país, desde su banco de labor, donde clasifica a diario cientos de hojas.

Rebeca es la trabajadora más larga de la escogida, término empleado para nombrar a quienes procesan la mayor cantidad de libras de tabaco en una jornada. Indudablemente Rebeca es inspiración y ejemplo para quienes encuentran en el tabaco sustento y motivación.
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