Madre cubana explota en medio de la crisis en Cuba
Livania Núñez Ricaño, madre de tres hijas residente del reparto Porvenir, en Boyeros, La Habana, publicó este martes un video en Facebook en el que denuncia con desesperación la situación que enfrenta tras salir del hospital con dos de sus niñas, ingresadas por desnutrición y un virus.
El testimonio fue grabado dos días después de recibir el alta médica el 19 de julio, y refleja de manera cruda el colapso simultáneo de los servicios básicos que padecen miles de familias cubanas: sin electricidad, sin agua y sin posibilidad de conservar alimentos.
«Ya ingresé, salí del hospital con las niñas, ya no sé cuántas veces voy a ingresar, porque hay que hervir el agua pero ni permiso linda, ni tiempo te da, no hay agua fría, los mosquitos son del tamaño de no te puedo explicar, es cocinando con leña todo el tiempo», relató la mujer visiblemente agotada.
Según su relato, el circuito eléctrico M1603, al que pertenece su reparto, recibe apenas dos horas de corriente al día. La noche anterior a la grabación del video, la electricidad llegó a las 10 de la noche y se fue a las 12, comentó.
Contó que sin refrigeración, el único pollo que logró comprar para alimentar a sus hijas se pudrió. «A mis dos hijas le dieron el alta, pero no pueden comer, porque el poco pollo que pude comprar, ahí está, ya con peste y ahorita con gusano, porque no se puede hacer, y en la leña no se lo pueden comer», denunció.
Cocinar con leña ha impregnado de hollín cada comida. «Tisne puro, tisne puro, porque es que es demasiado, y a mis niñas no quieren comer, porque la comida sabe a tisne, a leña», dijo, al tiempo que mostró a la cámara sus manos ennegrecidas.
Livania también señaló la desigualdad que percibe en la distribución del fluido eléctrico: «Los canchas sí tienen plantas, panel, de todo, ¿verdad? Y uno aquí a joderse con los niños, con los viejos, no les importa nada, nada les importa».
Su mensaje final fue un grito de hartazgo colectivo: «Yo ya no lo soporto más. Y como yo, estamos todos los cubanos, lo que pasa es que nadie quiere hablar porque aquí ya no se puede ni hablar, porque dicen la verdad y entonces es malo».
El video fue respaldado por el Movimiento Democracia, el Movimiento Opositores por una Nueva República, ARC y Cuba Decide, organizaciones que hicieron un llamado a la comunidad internacional y a organismos de derechos humanos para que atiendan estos testimonios.
El reparto Porvenir figura entre los afectados por los apagones severos del 12 de julio, cuando casi todos los circuitos de La Habana quedaron sin servicio. En la capital, los cortes promedian entre 15 y 24 horas diarias, con picos de hasta 35 horas en algunos municipios.
El caso de Livania no es aislado. En junio, Ileana Legón Pereira, madre en Ciego de Ávila, denunció que los apagones de más de 22 horas diarias le impedían usar equipos médicos para sus hijos gravemente enfermos.
La crisis alimentaria que subyace al testimonio tiene cifras alarmantes: según el Food Monitor Program, el 96,91% de la población cubana carecía de acceso adecuado a alimentos en abril de 2026, y el 33,9% de los hogares tuvo al menos un miembro que se fue a dormir con hambre. Las muertes por desnutrición aumentaron un 74% entre 2022 y 2023, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas.
«Hasta cuándo es esto, que no la vas a poner ni tres horas, ni cuatro horas, ni nada. Hasta cuándo, hasta cuándo», cerró Livania su denuncia, con una pregunta que resume el agotamiento de un pueblo entero.
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