El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó este jueves a la oposición por obstaculizar en el Senado la votación de una propuesta para terminar con la escala laboral 6×1.
En la red social X, Lula afirmó que Brasil fue testigo nuevamente de “quién es quién” en el Congreso, al referirse a las maniobras realizadas la víspera para impedir que la propuesta avanzara hacia el pleno del Senado.
Sin mencionar su nombre, el mandatario señaló al senador Rogério Marinho, líder de la oposición y coordinador de la campaña presidencial de Flávio Bolsonaro, principal adversario del gobernante en las elecciones de octubre próximo.
Mientras intentábamos avanzar con la PEC (propuesta de enmienda constitucional) que pone fin a la jornada 6×1 en el Senado, la oposición actuaba para impedir el progreso de la agenda, apuntó el jefe de Estado.
Precisó que es necesario que el país conozca quiénes trabajan para avanzar con la modificación y quiénes intentan bloquear un logro que garantizaría un día adicional de descanso semanal sin reducción salarial.
La PEC 221 de 2019 fue aprobada ayer por la Comisión de Constitución y Justicia del Senado mediante votación simbólica.
Tal iniciativa reduce la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales y establece dos días de descanso remunerado por semana, sin disminución de los salarios.
El relator, senador Omar Aziz, rechazó las 36 enmiendas presentadas durante la discusión, incluidas aquellas que buscaban mantener la escala 6×1, ampliar el período de transición o conservar un solo día de descanso semanal.
Cuatro de los 27 senadores presentes en la CCJ votaron contra el texto: Marinho, Hamilton Mourão, Tereza Cristina y Jaime Bagattoli.
La PEC no llegó al pleno del Senado, y el líder del Gobierno en el Congreso, Randolfe Rodrigues, reconoció que la oposición consiguió impedir la votación.
A criterio de la oposición, la reducción de la jornada podría aumentar los costos empresariales, la inflación, el desempleo y la informalidad.
Marinho defendió como alternativa mayor libertad para negociar individualmente las condiciones laborales entre trabajadores y empleadores.
Lula cuestionó esos argumentos, los comparó con las advertencias formuladas históricamente contra la ampliación de derechos laborales, y recordó las críticas que anticipaban una crisis económica cuando fueron conquistados derechos como las vacaciones y el decimotercer salario en el año.
Afirmó que el verdadero problema está en los efectos de la jornada 6×1 sobre los trabajadores y sus familias, pues, agregó, el régimen puede afectar la salud mental, reducir el tiempo de convivencia y limitar la posibilidad de acompañar el crecimiento de los hijos.
Los brasileños y brasileñas que trabajan seis días a la semana y, muchas veces, dedican el séptimo a las tareas domésticas, ya están hartos de esperar, recalcó Lula, quien concluyó su mensaje expresando respaldo a quienes defienden el cambio.


