Luis Manuel Otero Alcántara afirmó en Miami que continuará trabajando por la libertad de Cuba después de cumplir cinco años de prisión en la isla. El artista y activista hizo la declaración este sábado 18 de julio durante una visita a la Ermita de la Caridad, pocas horas después de llegar a Estados Unidos.
“Me voy a divertir, por supuesto. Pero vengo a trabajar”, dijo ante periodistas, activistas y miembros de la comunidad cubana. Su intervención marcó el inicio público de una nueva etapa de su activismo desde el exilio, aunque no detalló todavía un calendario de acciones.
De la prisión de Guanajay a la Ermita de Miami
Otero Alcántara, de 38 años y cofundador del Movimiento San Isidro, arribó a Miami procedente de La Habana. Su viaje se produjo después de completar una condena de cinco años y recibir un permiso humanitario para entrar en EEUU.
Su primera parada fue la Ermita de la Caridad, donde dejó una ofrenda de agradecimiento y llevó una imagen dañada de la Virgen de la Caridad del Cobre. Allí comenzó a unir sus fragmentos como parte de una acción artística vinculada a las heridas de Cuba, el exilio y su propia experiencia.
“Cuba rota, pero todos podemos restaurarla”, expresó. Cuando le preguntaron quién estaba roto, respondió: “Todos estamos rotos”.
El artista agradeció el respaldo recibido durante su encarcelamiento y sostuvo que el futuro del país depende de los propios cubanos. También pidió mayor presión internacional por la situación en la isla.
Las obras creadas durante cinco años de encierro
Durante su comparecencia, Otero Alcántara aseguró que pudo pintar mientras permanecía recluido en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa. Según su testimonio, logró sacar de Cuba más de 4.000 obras realizadas durante ese periodo, mientras alrededor de 200 quedaron retenidas debido a su contenido.
“Ellos sabían que si yo no pintaba me moría”, declaró al explicar la importancia que tuvo la creación artística durante el encierro. Añadió que se siente “más sano mentalmente”, aunque todavía desconoce las consecuencias físicas que pudieron dejarle esos años en prisión.
Otero Alcántara adelantó que pretende organizar una exposición con las piezas. Su intención, explicó, es que también puedan estudiarse como testimonio de la experiencia humana dentro de una cárcel, más allá de su posible valor artístico o comercial.
Un activismo que continuará desde el exilio
El opositor fue detenido el 11 de julio de 2021, cuando intentaba sumarse a las protestas que se extendieron por numerosas localidades cubanas. En junio de 2022, un tribunal lo condenó por desacato, desórdenes públicos y ultraje a los símbolos de la patria.
Amnistía Internacional lo reconoció como preso de conciencia y reclamó durante años su liberación inmediata e incondicional. El Movimiento San Isidro, del que fue cofundador, surgió como una plataforma de artistas y activistas contrarios a las restricciones estatales sobre la creación independiente.
Desde Miami, Otero Alcántara defendió nuevamente el arte como herramienta de participación cívica y transformación social.
“Armar de un pensamiento cívico al pueblo cubano es lo que nos toca a nosotros”, afirmó. A su juicio, la movilización ciudadana debe sostenerse en la defensa de las libertades y no limitarse a demandas relacionadas con la escasez o los apagones.
El artista también confirmó que su hijo de 16 años permanece en Cuba. Explicó que prefirió conocer primero las condiciones de su nueva vida en EEUU antes de que el adolescente decida si desea reunirse con él.
Su llegada fue recibida por familiares, amigos y miembros del exilio cubano. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, también celebró públicamente su salida de Cuba y reclamó la liberación de las personas encarceladas por motivos políticos en la isla.
Otero Alcántara cerró su mensaje con una frase que resumió el sentido de urgencia de su intervención: “Un minuto que pierda es un minuto más de dictadura”.


















