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Lo más duro ha sido poner la mirada donde está tanto dolor y enfrentar la cámara (+fotos)

Se prometió no llorar. Buscó en su interior las fuerzas legadas por sus ancestros. Se sostuvo en la ética periodística y echó a andar entre las casas de campaña desparramadas por el Parque del Este donde, más que damnificados, se protegen la incertidumbre, los miedos, las rupturas del alma de la República Bolivariana de Venezuela.

“Pero ahí no lo logré —cuenta la espirituana Gladys Marlenys Quesada Cruz, quien desde Extra News se ha convertido en parte de los ojos y la voz de esa nación para que el mundo conozca sus muchas realidades, luego de quebrarse un fragmento inmenso de esa tierra—. Me encontré a una niña de cuatro años, quien ha sido atendida por médicos y fisioterapeutas cubanos porque no camina bien. Mientras entrevistaba a su familia, ubicada en ese campamento temporal porque su casa quedó afectada por los terremotos, la pequeña me dijo: ‘Tía, yo caminé y ¡pum!’. Con el susto del temblor rompió a caminar, algo que a la ciencia le había sido imposible lograr. Al escucharla y verle la carita golpeada por la caída, empecé a llorar porque desde lo vivido el horroroso 24 de junio lo había aguantado”.

La furia de las entrañas de la tierra deja una imagen que hiela. FOTO: Tomada de Extra News
La furia de las entrañas de la tierra deja una imagen que hiela. (Foto: Tomada de Extra News)

Y desde la distancia, a través de Telegram, vuelve la voz a quebrarse. Pero insiste en que las rutinas mediáticas y de vida impuestas por el caos —uno de los más grandes experimentado por ese pueblo— no pueden darles paso a las lágrimas y la debilidad.

“Con qué derecho lo hago si estoy viva, no tengo ni una herida y en mi casa, en un piso 16 ni un vaso se rompió, todavía no entiendo cómo fue posible. Por tanto, delante de gente que no sabe cómo va a sostenerse de aquí a un tiempo, de quienes vieron su casa, sueños, familias… todo desmoronarse y quedar bajo los escombros tengo que ser fuerte. Incluso, de quienes buscan una respuesta científica y espiritual para entender lo que pasó.

“Esa es la primera razón. La segunda, por la ética periodística que he adquirido y aprendido con el ejercicio diario y al ver a muchos profesionales cumplir cabalmente, tanto en RadioSanctiSpíritus, donde comencé, como en mis años en Telesur, desde donde reporté en 2022, en español y en inglés, sobre los destrozos de los huracanes de septiembre de ese año. Francamente, hay que crecerse y, como diría mi mamá, meterle el pecho a la situación. No queda de otra.

Desde el primer día del desastre, la solidaridad y las ayudas buscan aliviar a los grupos vulnerables. (Foto: Tomada de Extra News)

“Aquí apenas se está empezando a andar. El desastre es un momento noticioso, pero ahora nos viene otro también muy fuerte: la reconstrucción, auxiliar a las personas, darles apoyo psicológico, más allá del material, que no ha faltado. Y eso hay que afrontarlo con seriedad y con muchísimo temple porque si una se derrumba frente a la cámara se derrumba el resto”.

Y es que, con solo 35 años, esta espirituana ha vivido experiencias profesionales que le harían la boca agua a cualquier reportero de convicción. La filóloga, egresada de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, nació con el don de comunicar.

“En Venezuela viví lo que es una campaña presidencial, específicamente en 2024. Fui testigo de la elección, las protestas y revueltas violentas de la derecha. Además, he seguido los apagones, sabotajes, la toma de posición del presidente Nicolás Maduro Moros. Estaba aquí cuando su secuestro el día 3 de enero de 2026. He sufrido todo el asedio de Estados Unidos y ahora estos terremotos.

“Y lo primero que me dejan esos recientes sucesos en lo profesional es la posibilidad de contar historias desde sus realidades que te sorprenden constantemente. Tienes que usar terminologías nuevas, traducirles a las audiencias por qué pasó una cosa y no otra, pero siempre con datos contrastados”.

DESDE LAS ENTRAÑAS DE CARACAS

Escuchar a Gladys Marlenys Quesada Cruz, que en la tarde-noche del 24 de junio caminaba tranquilamente con audífonos por una calle caraqueña, es imaginarla cuando hacía suya la Avenida de los Mártires en busca de la emisora Radio Sancti Spíritus. Su alta figura y tez morena, al estilo de una top model, se robaba fácilmente la mirada de no pocos transeúntes, y de choferes también.

PIE DE FOTO (GLADYS): Esta espirituana con raíces fomentenses vivió en carne propia las punzadas de las fake news. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

“Iba enfocada en el podcast que escuchaba. Veo que un señor empieza a gesticularme para que saliera de la acera, cosa que me llamó la atención porque aquí las personas son superamables. Me quito los audífonos y escucho: ‘¡Está temblando, está temblando!’. Luego, concienticé que fue ese el primer temblor porque, realmente, sufrí el segundo.

“Salgo de abajo de los edificios que comenzaban a desprender trozos de sus fachadas y un muchacho me abraza y me arrastra hasta el centro de la avenida. Justo en la reja de su separador nos sostuvimos. Logro pasar hacia el otro lado. Te soy sincera, aún no recuerdo cómo, y vi un autobús que andaba sin control. La gente gritaba. Había personas semidesnudas porque salieron de los baños. Vi de todo durante los cerca de 50 segundos que sentí eternos”.

Por inercia e instinto, Gladys regresó a la sede de Extra News, su medio de prensa, hoy declarado como afectado y en riesgo. Por suerte, encontró a sus compañeros solo con las huellas del susto. A la velocidad de los pasos lanzó mensajes digitales. Uno de ellos llegó a Katia García Álvarez, a quien considera una hermana. Así se conoció en RadioSancti Spíritus lo ocurrido, aunque en ese instante desde aquí era imposible imaginar la fuerza del rugido de la tierra venezolana por tanto dolor.

“Los edificios que quedan en pie parecen mordidos”. (Foto: Tomada de Extra News)

“Caminé cuatro cuadras por un país en el que no estoy del todo sola, pero no cuento con mi familia de sangre, a la primera a la que se acude cuando cosas así pasan. En esos minutos, me di cuenta de que seré eternamente la niña de mi mamá. Amo a mi familia entera. Mi único pensamiento fue: Necesito siempre volver a Cuba y volver sana.

“Este año le pedí disculpas a mi madre por exponerla a muchas preocupaciones. Estuve en pleno bombardeo a Caracas y ahora esto. Realmente, no soy fuerte. Fuerte es ella, y mi familia que siempre me empuja, soporta mis malacrianzas, la elección propia estar tan lejos, y me insta a cumplir mi misión de informar. Gracias a ellos y a mis amigos que me sostienen”.

LA COMUNICACIÓN TAMBIÉN SALVA

Fueron esos asideros los que le asaltaron la mente y el corazón cuando, a pocas horas de que montañas de escombros ahogaran un fragmento de Venezuela, tropezara de frente con un post en Facebook que aseguraba que la espirituana Gladys Marlenys Quesada Cruz se sumaba la lista de cubanos desaparecidos.

 “Que alguien se dedique a hacer ese tipo de publicaciones logra, de forma consciente o no, afectar a mi familia, a mis amistades y a mí. Además, entorpece mi labor porque empiezan a buscarme por toda una narrativa de ficción relacionada con mi supuesta desaparición.

Los actuales tiempos exigen contar las realidades desde la objetividad. (Foto: Tomada de Extra News)

“Nunca tuve problemas de incomunicación. Las autoridades cubanas aquí en la embajada y el consulado enseguida se pusieron en contacto conmigo y con el resto de los compañeros que laboramos en los medios porque saben que vamos a las zonas de riesgo y estamos expuestos.

“Duele mucho que se tomara este momento tan triste de Venezuela para hacer un show, sobre todo conmigo y, más allá, porque hay personas que se preocupan. No publicito mi vida privada. No lo hago porque yo no soy noticia.

“No puedo ser lo que soy sin la red de seres humanos que me sostiene emocionalmente: mi casa, mis amistades. Todos se activaron, me escribieron, me preguntaron, me pidieron pruebas de vida hasta por audio, después de ver esa publicación. De todo ese mal momento confirmé que hay mucha gente que me quiere”.

¿Cuánto salva la comunicación veraz, objetiva y precisa en tiempos tan convulsos?

“Venezuela ha sido la muestra de un laboratorio mediático muy fuerte. Aquí se ha dicho de todo: que el gobierno no llegó o lo hizo tarde, que desaparecieron personas por denunciar fallas del sistema. Se ha publicado que hay vida en un escombro y después resultó ser falso. También que no se encuentran signos vitales y sí se siguen encontrando. Se han entretejido sobre Venezuela expectativas, ficciones, narrativas de todo tipo, incluso desde escenarios internacionales.

“Hay que hablar con las autoridades y rescatistas”, asegura. (Foto: Tomada de Extra News)

“Cada vez que llego a un lugar, como los campamentos temporales, siempre comunico que soy prensa porque vivimos un momento muy delicado. Hay muchas personas sin hogar, sin total privacidad y protección. Supuestos reporteros e influencers, y los defino así conscientemente, solo buscan likes, sin importar que exponen sin ética la privacidad de las personas.

“Aquí la ayuda no ha faltado. Desde el primer día se articuló todo y ha habido muchísimas donaciones. Pero sí, la realidad es que las informaciones están dispersas, fragmentadas, con tantas voces y aristas por cuenta de las redes sociales, de los laboratorios mediáticos de la oposición y la derecha más extrema, de gente que ha venido a Venezuela a hacer show y a gestionar contenido para sus redes.

“No han dejado ayuda y mucho menos han puesto sus manos para rescatar gente y sacar escombros. No han bajado a La Guaria como cuando fuimos a ver el polvo, los edificios que parecen mordidos, los que quedan en pie y los que están en el suelo simulan galletas molidas y debajo de algunos ha existido vida.

“Es importante, primero, no ceder ante la rabia, ante esos discursos totalmente ajenos a las realidades. Se precisa que nos mantengamos con la información oficial y con los testimonios de quienes viven en carne propia cada instante. No hay que encumbrarse y buscar un dron. Desde lejos es fácil decir: ‘¡Ah!, miren, estos son los destrozos’. Hay que hablar con las autoridades y rescatistas. Buscar historias de vida”.

Precisamente, en esas indagaciones volvió a incumplir su promesa de no llorar. Conoció a una vecina de Caraballeda, ciudad venezolana, capital de la parroquia homónima del estado La Guaira y con vista al Mar Caribe, salvadora de su niño que no se comunica.

“Quedaron solitos y sin casa. Pero, a pesar de la tristeza que genera cada historia, no podemos desapegarnos de las realidades, ni ser tremendistas. Hay que proteger siempre al testimoniante y acompañarlo. Tampoco se vale sembrar terror y ser absolutos. Estamos hablando de un país que fue duramente golpeado, sobre todo, espiritual y emocionalmente. Tiene que buscar un flujo económico que le permita reconstruir todo un estado que está en el suelo. Hay que saber elegir las historias, las imágenes, conocer de tecnicismos y hacerlos entendibles al resto de las personas. Corresponde no entregarse a la especulación y ser objetivos. Las cifras no son números en un papel, sino personas que ahora mismo viven una quiebra de su realidad y una reconfiguración de su existencia. Se trata de contarlo con seriedad, sin disfraces y matices amarillistas para buscar likes en redes sociales”.

Son esas las máximas de la gestión de contenidos de su medio Extra News, donde se quebraron más que las paredes del local.

“Hemos seguido sobre el duelo que se vive. Sobreponerse al dolor propio ha sido parte también del trabajo. Tenemos compañeros que tuvieron pérdidas humanas cercanas.

“El tener que abandonar la edificación nos obligó trasladarnos hacia la casa de unos colegas. Nos dividimos por turnos. Se buscaron alternativas para movernos de un lado a otro. La producción no ha parado.

“Hacemos ahora productos que pueden editarse desde los teléfonos. Se ha articulado una red para facilitar la producción mediática. Nuestro medio está enfocado en Venezuela y en la realidad geopolítica internacional.

“Ha sido prioridad proteger a nuestros reporteros. Recuerdo que estaba reportando en vivo para una televisora de República Dominicana desde una azotea cuando la primera gran réplica de 5.3. Tuve que pedir un momento. Enseguida nos comunicamos todos. Nos hemos protegido emocionalmente, nos hemos abrazado unos a otros. Tengo un colectivo maravilloso. Hemos hecho una comunidad, una familia que también me sostiene desde este lado”.

“Las cifras no son números en un papel, sino personas que ahora mismo viven una quiebra de su realidad”, comenta Gladys Marlenis. (Foto: Tomada de Extra News)

¿Qué lecciones de vida y profesionales le quedan a la hija de Sonia y Mario que espigó entre Sancti Spíritus y Fomento?

“Pasar esto lejos ha sido terrible. Ha sido un momento especialmente como para que yo necesite volver a mi casa y que esté mi mamá. También, que precise encontrar el olor a frijoles hechos por mi papá, los consejos de mi tío y las manos de mi abuela.

“Me ha tocado ser adulta, sobreponerme, estar fuerte por ellos. Me ha tocado hablar mucho de forma espiritual con mi abuelo. He conversado con mis hermanos y he debido negociar porque no quieren que vaya a las zonas de desastre y tengo que hacerlo, es mi trabajo.

“Soy una guajira, me lo tatué y moriré así. Soy de Fomento, el lugar donde regreso a mí, y de Santi Spíritus, toda mi casa. Nunca pensé salir de Cuba, presentar en una cadena multiestatal como Telesur. Luego, vivir todo esto.

“Me queda la experiencia de abrazar a las personas que estuvieron en la desgracia, comunicar en inglés y español lo vivido para emisoras y televisoras de diferentes partes del mundo y lidiar con cada una porque quieren visibilizar solo la parte que les interesa. Lo más duro ha sido poner la mirada donde está tanto dolor y enfrentar una cámara, caminar por las zonas del desastre y después de eso pensar con rapidez y muchísima objetividad qué quiero hacer, y no regodearme ni en mi rabia por lo ocurrido con el post hacia mi persona ni en el dolor ajeno.

“Y aunque no pedí vivir esto, toda experiencia es válida y enriquecedora porque he aprendido y eso siempre es ganancia.

“Gracias y abrazos a quienes han estado al tanto. Desde RadioSanctiSpíritus aprendí y sigo aprendiendo hasta el fin de mis días. Nos volveremos a ver y nos sentaremos a hacer estos y otros muchos cuentos. Seguimos en contacto y, como siempre digo después de todos mis reportes, les devuelvo el corazón y la señal”.

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