
Nacer en Pinar del Río es despertar en un paisaje que parece pintado por la divinidad: mogotes que se alzan como guardianes, vegas que perfuman el aire con tabaco y un horizonte que enseña paciencia y nobleza. De esa tierra de poesía, singular guayabita y laboriosidad, proviene Machín, quien en 1983 llegó a la Isla recién graduado como maestro primario, acompañado de Felipe Garbe, Coqui y Pedro Luis Martínez Manchúa, formando parte del contingente de educadores que sembraron futuro en las aulas pineras.
Fue en el seminternado Manuel Alcolea donde comenzó su vida laboral; tras un año y medio regresó a su natal San Cristóbal.
La vocación de servicio lo llevó más lejos: cumplió misión internacionalista en Angola durante dos años, y al concluir, regresó a la Isla junto a su esposa y se incorporó a la Empresa de Recursos Hidráulicos. Once años trabajó en Cayo Largo del Sur y, desde 2006, se desempeña en la dirección de SEPSA, donde permanece hasta hoy.

De niño, el béisbol fue su pasión. Lo practicó con entrega y llegó a integrar el equipo de Pinar del Río en la categoría 15/16, participando en los Juegos Nacionales en Villa Clara. Ese amor por la pelota no solo marcó su juventud, sino que se convirtió en un hilo conductor de su vocación periodística para narrar, preservar y dar voz a la memoria deportiva de su pueblo.
El despertar de la palabra nació en la secundaria básica, cuando colaboraba en la sección Correo Estudiantil del periódico Guerrillero. Bajo la guía de Magdalena González aprendió a divulgar actividades culturales y políticas. Durante tres años escribió para esa sección y luego continuó en la Escuela Pedagógica, reportando actividades deportivas de todo el Municipio.

En 1990, ya establecido en la Isla, encontró en la página de Corresponsales del periódico Victoria un espacio para promover la vida laboral en Recursos Hidráulicos. Con la asesoría de Niurka Doménico, quien impartía seminarios de redacción y técnicas de entrevista, se adentró en el oficio con tanta seriedad como rigor.
Su primera entrevista, en 1991, fue a José Luis Morgado, delegado de Recursos Hidráulicos. “Me atreví y salió publicada; aún la conservo”, recuerda con orgullo. Ese instante lo ubicó en el umbral de una nueva vocación.

Ya en el periódico Machín trabajó junto a figuras como Alexis Quiala, Alexis García Pulido, Alexis Rúa y, más recientemente, Yuniesky La Rosa, con quien asegura tener el mayor vínculo. “El periódico para mí ha sido desde el principio una gran familia. Entrar al Victoria es entrar a mi casa”, afirma agradecido.
Nunca dejó de colaborar, incluso fue constante durante su larga estancia en el polo turístico Cayo Largo del Sur. Con el tiempo, perdió aquella timidez inicial y se integró plenamente al Semanario. “Nunca he sentido trabas, siempre me han ayudado. Niurka Morales y nuestro director Gerardo Mayet me enseñaron las fortalezas de la redacción y los secretos que marcan la excelencia en una entrevista”.
Aunque alguna vez se molestó por cambios en sus trabajos, pronto comprendió que ellos eran parte esencial del aprendizaje. “Niurka, con mucha dulzura me decía ‘Machín, existen normas propias de la prensa escrita, no te pongas bravo’.
También dejó su impronta en la radio, donde escribió programas como “Sabía usted que fue así”, y, en 2016, fundó el espacio “Arriba de la Bola”. En el ámbito deportivo compartió transmisiones con Tony y Pupo durante más de trece años, asumiendo con pasión la responsabilidad de las estadísticas de los juegos, tarea que convirtió en un sello de profesionalidad.

Su entrega al periódico terminó por convertirlo en un referente. En las calles, la gente lo reconoce y lo nombra con respeto: “Mira, el periodista Machín”. Ese reconocimiento espontáneo, nacido del pueblo, es para él motivo de orgullo y un símbolo de superación en la profesión.
Con más de 35 años de estrecha colaboración con el Semanario territorial, Machín ha consolidado una obra que combina periodismo y literatura.
Su publicación “Mi Primer Equipo”, rescata la épica fundacional de la identidad deportiva pinera. Y “La Pelota Blanda” revela la dimensión social del béisbol en la vida obrera.
Fue delegado de la Asamblea Municipal del Poder Popular en dos mandatos, desempeñando con responsabilidad y entrega las funciones inherentes a su cargo.
En varias ocasiones asumió con solvencia las temáticas asignadas al colega Yuniesky durante sus periodos vacacionales, demostrando competencia, versatilidad y compromiso con la continuidad del trabajo periodístico.
Hoy, Machín se reconoce como parte inseparable del periódico Victoria. “Ha sido mi escuela, mi casa y mi gran familia. Mientras tenga fuerzas, seguiré buscando respuestas, soñando y escribiendo, sobre todo de lo que más me apasiona: el deporte”.

Su historia es la de un hombre que abrazó el periodismo necesario y se convirtió en cronista de su tiempo. Maestro, internacionalista, trabajador incansable y narrador de la vida deportiva, Lázaro Machín Pérez encarna la grandeza de quienes convierten la palabra en servicio y los valores en entrega. En él se entrelazan amor, consagración y belleza, en constante dedicación a la patria, como la corriente inquieta de un río que fluye sin prisa pero sin pausa hacia la eternidad del mar.
Colaboradora (*)Otros artículos del autor:
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