
Lázaro Yudiel Arrechea Najarro, líbero del equipo Cuba absoluto de voleibol masculino, se mantiene activo gracias a la Liga Ciudad Élite de La Habana, en la cual debutó el fin de semana del 17 y el 18 de octubre.
«Nunca jugué en la primera edición, pero algunos compañeros me preguntaron si los podía ayudar a obtener la victoria en los próximos partidos y di el paso al frente.
«El torneo me parece de buena calidad. Hay muchachos y candidatos como los del Sub-17, quienes pronto representarán a nuestro país al máximo nivel. También considero positivas la organización y el seguimiento mediático».
Arrechea desempeñó la función de líbero en categorías inferiores, especialmente la Sub-19 y la Sub-21, pero desde 2019, cuando salió de la Escuela Nacional, nunca más asumió esa posición.
Sin embargo, «actuar regularmente como atacador-receptor me ayuda porque ya tengo la noción y la práctica en los desplazamientos y acomodamientos».
Ha disputado múltiples temporadas en varios clubes extranjeros, en rol de auxiliar. «He pasado por Rusia, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y me recontraté para una nueva oportunidad en Mongolia».
Acerca de su inserción en la selección mayor de la Isla, nos cuenta: «El entrenador Jesús Cruz me llamó, nos sentamos a conversar y ahora estoy dentro de nuevo».
En la defensa de la cancha posee un mentor como Yonder García, quien reverdeció laureles al derrochar grandes reflejos y efectividad en el Campeonato Continental Norceca de Moncton, Canadá, clasificatorio a los Juegos Olímpicos.
«Aparte de su experiencia en el tabloncillo, es una buena persona, nos llevamos excelente, sostenemos una amistad, compartimos varios momentos juntos y estamos fajados los dos para obtener lo más alto en Los Ángeles.
«Todos los jugadores del combinado entrenamos y nos enfocamos al 120 %. Nos preparamos a raíz de las indicaciones del director y tratamos de ejecutar lo mismo en el terreno para que nos salga de la mejor forma en nuestros partidos.
«El logro de Moncton fue súper lindo. Muchos no contaban con que lo íbamos a alcanzar, abundaban comentarios negativos, pero con el empeño y el sacrificio del día a día lo conseguimos».
Se encuentra consciente de la dificultad del reto dentro de dos estíos, pero también de las posibilidades debido a la nivelación entre las escuadras de élite en el sexo masculino. «Todo el mundo está parejo y no existe rival pequeño ni gigante, la misión es salir a jugar y a ganar contra todos».

