
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, reveló este sábado en rueda de prensa los fundamentos del actual diálogo que mantienen Moscú y Washington, destacando un cambio fundamental del enfoque estadounidense bajo la Administración de Donald Trump.
Lavrov recordó su primer encuentro con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que tuvo lugar en febrero de 2025 en Riad, poco después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, y citó las palabras de su homólogo: “Dijo en su discurso introductorio que Estados Unidos quiere que nuestros colegas rusos entiendan que bajo Donald Trump conducimos una política basada en intereses nacionales, sin ninguna ideología. Y que, simultáneamente, reconocemos que otros estados, especialmente las grandes potencias, también tienen intereses nacionales que estamos dispuestos a respetar”.
Según relató Lavrov, Rubio añadió un matiz pragmático a su planteamiento, según el cual “en aquellos casos en que estos intereses de EE.UU. y del socio, Rusia en este caso, coincidan, y tales casos serán muy pocos, sin embargo, si coinciden, será un error no convertir esta coincidencia en proyectos prácticos materiales mutuamente beneficiosos”.
Al mismo tiempo, el secretario de Estado estadounidense advirtió que “cuando los intereses de EE.UU. y de Rusia no coincidan, será un error aún más grave permitir que esta no coincidencia crezca y degenere en confrontación, especialmente confrontación dura”. “Estamos completamente de acuerdo con esta afirmación”, declaró el canciller ruso.
Diplomacia dura, pero real
Tras destacar la importancia del formato actual de comunicación, el ministro ruso señaló que mantiene un diálogo regular con la Administración Trump en diferentes formatos. “Y esto ya se corresponde a la normalidad”, subrayó Lavrov, quien contrastó este enfoque con el anterior: “Porque si las relaciones se reducen a emitir cada mañana declaraciones propagandísticas con condenas a Rusia, con exigencias de infligir a Rusia una derrota estratégica, esto no es diplomacia”.
Sin embargo, el canciller no se hizo ilusiones sobre la realidad de las relaciones bilaterales. En este sentido, reconoció con franqueza que los estadounidenses “conducen una política dura de desplazamiento de Rusia de la economía mundial, ustedes lo saben”.
En cuanto al conflicto ucraniano, Lavrov insistió en que no fue Rusia quien puso fin a las negociaciones, sino aquellos que afirman que los rusos no quieren negociar. El jefe del Estado ruso, Vladímir Putin, ha manifestado en reiteradas ocasiones que Moscú está comprometido a encontrar una solución diplomática a la crisis ucraniana. Así, ha enfatizado que, en primer lugar, hay que garantizar la seguridad de Rusia a largo plazo, por lo que es importante eliminar las causas profundas del conflicto, entre ellas la expansión de la OTAN, que Moscú percibe como una amenaza, y la violación de los derechos de la población rusoparlante en Ucrania.
La propuesta rusa contempla que Kiev retire completamente sus tropas de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y de las provincias de Zaporozhie y Jersón (incorporadas después de consultas populares en 2022), y que reconozca esos territorios, así como Crimea y Sebastopol, como sujetos de la Federación de Rusia. Además, deben garantizarse la neutralidad, la no alineación, la desnuclearización, la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania.
El canciller ruso reiteró que Moscú mantiene su disposición al diálogo, siempre que se respeten los intereses nacionales de ambas potencias y se aborden las causas profundas de la crisis, sin imposiciones ni condiciones unilaterales.
(Con información de agencias)
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