Las artes también en las aulas (+fotos)
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Las artes también en las aulas (+fotos)

Tras concluir, con muchos esfuerzos y prácticas nunca antes experimentadas el curso escolar 2025-2026, uno de los más difíciles en la historia de la enseñanza en la isla, la Escuela de Arte Ernesto Lecuona, de Sancti Spíritus, abre sus puertas al actual período lectivo con los pies afincados en el complejo contexto. Y aunque se avizoran tiempos igual de difíciles, su claustro no ha perdido el ímpetu de esculpir el futuro cultural de este territorio desde la formación integral.

“Nos hemos preparado, según las indicaciones emitidas a nivel nacional y las líneas de trabajo metodológico orientadas, para accionar en tres escenarios diferentes: presencial, semipresencial y descentralizado —explica Luis Orlando Sotolongo Hernández, director de la institución educativa—. Así, estaremos preparados para enfrentar cualquier decisión. Nuestra máxima es que el proceso docente educativo no se afecte”.

En este 2026-2027, el plantel, con sede en la céntrica calle Raimundo de Pisa, en la ciudad del Yayabo, cuenta con una matrícula de más de 155 estudiantes. De ellos, predominan los que cursan el nivel elemental en las especialidades de Música y Danza y algo más de 50 como profesores-instructores de arte. Al igual que en el resto de los centros de la provincia, sobresalen los educandos externos, y cuentan con más de medio centenar en la modalidad de internos.

“En el mes de agosto no descansamos. Trabajamos intensamente para asegurar la base material de estudio, que está completa y responde al tercer perfeccionamiento. Nuestros estudiantes tienen garantizados libretas, lápices, y los de nuevo ingreso, el uniforme, así como las condiciones en la beca”.

Como Talón de Aquiles de la institución figura el déficit en el claustro, sobre todo en la especialidad de Música, la de mayor matrícula en el nivel elemental, mientras que en la formación general sí están cubiertas cada una de las necesidades.

“Una de nuestras aspiraciones para este curso es potenciar la calidad del proceso de enseñanza y preparación, a partir de las indicaciones del Centro Nacional de Artes, mediante el trabajo técnico-metodológico. Asimismo, pretendemos redoblar la atención individual en cada educando para evitar bajas y que llegue a su pase de nivel con todos los objetivos vencidos”.

Grandes retos para los profesores y para Sotolongo Hernández, quien se estrena como director en una institución educativa que precisa retomar su presencia sistemática en la comunidad. En el pasado curso, por muchas razones, apenas se vio el talento que se forma en sus aulas en los escenarios espirituanos.

“Nuestra escuela tiene que ser el epicentro del trabajo artístico y cultural en los barrios y comunidades más cercanas. Por ello, se intencionará una programación los fines de semana que estén aquí nuestros internos. De esa forma, será mucho más provechoso para todos”.

También urge y está en las agendas de un claustro que hoy alivia su déficit, un tanto, gracias a recién egresados del nivel medio y contratos, sobre todo en el caso de la carrera de profesor-instructor, y asimismo reforzar los vínculos plantel-sistema institucional del sector cultural. Quienes se forman precisan dialogar in situ con los procesos creativos. En esta tierra hay muy buenas experiencias, en ese sentido, con el proyecto Teatro Garabato y el Taller de Artes Gráficas de Sancti Spíritus.

“Afortunadamente, adquirimos ocho lámparas con paneles solares que se ubicaron en los exteriores y el comedor. En esa área concentraremos el autoestudio en el horario de la noche. Además, contamos con útiles nuevos para los desayunos, almuerzos y comidas.

“Comenzamos el curso también con un gran orgullo y compromiso ya que en nuestra institución se forma Belinda Isabel Flores, la presidenta provincial de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM). Por tanto, la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), de la mano del guía base, no puede quedarse atrás. Tenemos que lograr resultados significativos en ambas organizaciones”.

Cada aspiración, asegura, será solo posible con el acompañamiento de las familias y la comunidad.

“Que hoy tengamos a todos nuestros estudiantes en las aulas significó un esfuerzo de muchas entidades gubernamentales. Se estrecharon estrategias entre instituciones educativas de otros niveles y el sector del transporte. A nuestro juicio, este curso precisa mucho más del concurso de todos”.

Sigue entre las deudas la imposibilidad de abrir en la actual etapa la especialidad de Danza en el nivel elemental y en la carrera de Profesor Instructor de Arte.

“En el caso de esa última, solo ingresaron en Teatro y Artes Visuales. En Danza nos limita no contar con suficiente claustro”.

Además, queda pendiente la existencia de un tabloncillo con las medidas requeridas para la formación. Fue una fallida inversión, que demostró, otra vez, que las urgencias y el desconocimiento provocan tirar por la borda cifras significativas. Hoy construir uno adecuado equivale a desembolsar un dinero ausente de las arcas del sector cultural de la provincia.

“Tenemos que asumir con responsabilidad el diagnóstico de quienes puedan laborar como docentes de esa manifestación en la formación del tan anhelado y necesario instructor de arte. En las manos de esos profesionales está el talento que luego se forma en este centro. Así, se cierra el ciclo”.

En el caso de la calidad de los instrumentos musicales, casi imposibles de reponer por nuevos por sus cuantiosos precios en el mercado internacional, se materializan estrategias para devolver a la vida aquellos que de tanto uso ya han perdido el brillo en sus sonidos.

“Estamos conscientes de que será un curso difícil, pero confiamos que podremos terminarlo con éxito. Primero, porque nos hemos preparado y, segundo, porque tenemos el compromiso con los estudiantes, las familias y la sociedad”, concluyó.

Entre tantas urgencias, la Enseñanza Artística espirituana, en alianza con el sistema de asociaciones, centros y filiales del sector cultural, precisa mirar con lupa cómo lograr que quienes egresan tanto del nivel medio como superior, no busquen escenarios fuera de Sancti Spíritus. Sin esos profesionales en función de la formación y creación se pone en peligro la vida sociocultural del territorio.

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