
Foto: Juvenal Balán
Aumentar la producción de alimentos para que los resultados lleguen a la mesa de los cubanos es el objetivo central de las transformaciones económicas y sociales dedicadas a incentivar la agricultura.
Así valoró Ydael Pérez Brito, ministro de Agricultura, en el espacio Mesa Redonda, al presentar las nuevas normas que flexibilizan el usufructo gratuito, las importaciones y amplían los actores económicos para invertir el campo.
En su intervención, el titular del MINAG detalló que la ley flexibiliza quiénes pueden solicitar tierra. «Tenemos ocho variantes de productores, entre ellos los campesinos privados, usufructuarios, cooperativas (CPA y CCS), empresas estatales, proyectos de desarrollo local, mipymes estatales, privadas o mixtas, polos productivos agropecuarios y forestales, inversiones extranjeras y cubanos residentes en el exterior con residencia efectiva en el país».
Una de las novedades más significativas es que no hay límite de área ni de tiempo para el usufructo.
Además, la entrega ya no recae exclusivamente en las comisiones agrarias, sino en los directivos superiores de las empresas, aprobados en sus consejos de dirección, y en los presidentes de las CPA, aprobados en asambleas de socios.
Pérez Brito subrayó que la tierra es propiedad estatal socialista en un 80% y que el usufructo se otorga para producir. Asimismo, se otorga una administración provisional en menos de 10 días para que el productor comience a trabajar mientras se completan los trámites con las entidades correspondientes.
NUEVOS ACTORES Y ENCADENAMIENTOS PRODUCTIVOS
La regulación también permite que las mipymes y empresas privadas accedan a la tierra para desarrollar sus producciones, algo que antes no era posible.
En ese sentido, «ya hay solicitudes de tierra. Tenemos más de 15 000 hectáreas solicitadas y más de 13 mipymes», informó Pérez Brito, y enfatizó la necesidad de que los territorios no solo esperen las solicitudes, sino que los responsables salgan a buscar a los productores con resultados y financiamiento.
Otro aspecto novedoso es la posibilidad de que los productores se vinculen a las empresas o cooperativas mediante contratos productivos, con variantes para vender directamente a través de cooperativas, a la industria, al turismo o a los mercados.
INCENTIVOS PARA LA GANADERÍA Y EL MERCADO DE INSUMOS
Por su parte, Arián Gutierrez Velázquez, director de Ganadería del MINAG, puntualizó que las nuevas disposiciones benefician directamente a la ganadería, pues permite acceder a la cantidad de tierra necesaria según el proyecto presentado, sin límites. «La producción ganadera necesita tierra porque son ciclos productivos largos, de 2, 3 hasta 4 años», explicó.
En cuanto a la comercialización, destacó que ahora todos los actores económicos pueden participar. «Se define con el productor los potenciales a partir de indicadores establecidos en la Resolución 162», dijo.
De igual forma, el autoconsumo cambia de concepto. Ahora el productor declara lo que necesita para su familia y el resto se negocia con el municipio para destinos priorizados como educación, salud y personas vulnerables, así como otros destinos de interés estatal o ferias locales.
El directivo también resaltó que se reconoce el valor de la producción, lo que estimula al productor. «Mientras más produzca, habrá más posibilidades de vender carne y leche a precios más racionales», afirmó.
FLEXIBILIZACIÓN DEL MERCADO DE INSUMOS Y SANIDAD ANIMAL
En el ámbito de la sanidad animal, se aprobó el Decreto Ley 127 y su reglamento, la Resolución 65, que flexibilizan el acceso a insumos.
Entre lo dispuesto se autoriza la importación de material genético, medicamentos de uso veterinario, instrumental y equipamiento, así como alimentos balanceados para la ganadería.
Según Cristóbal Arredondo Alonso, director de Sanidad Animal, se acortan los términos para el registro de medicamentos y alimentos, y se estimula la creación de farmacias veterinarias y laboratorios de diagnóstico por actores privados.
«Todas estas medidas buscan incentivar la producción agropecuaria sin perder el control, rompiendo burocracia», concluyó.
EL RETO
El Ministro enfatizó que lo importante ahora es la implementación y los resultados. A su juicio «si no logramos crecer la producción de alimentos, mejorar los precios y el poder adquisitivo de nuestro pueblo, no se estiman como buenos resultados», advirtió.
Hizo un llamado a la integración de todos los organismos y a la capacitación de los productores, destacando que hay más de 400 000 tenentes de tierras y más de 4 000 cooperativas.
Asimismo, insistió en la necesidad de «explotar» la tierra ociosa, y en la recuperación de la caña de azúcar como cultivo estratégico.
Finalmente, Pérez Brito reconoció que el bloqueo y la situación energética impactan al sector, pero afirmó que estas normas «fuertes, robustas y transparentes» crean incentivos para el desarrollo de las empresas estatales y cooperativas, que ahora deben competir con nuevos actores. «La tierra es para producir. La tierra es propiedad de nuestro pueblo», concluyó.


