La pasión de Yoandy Blanco no envejece
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La pasión de Yoandy Blanco no envejece

El hockey cubano mantiene una dinastía en centroamérica. fotos: Ricardo López hevia

El hockey cubano mantiene una dinastía en centroamérica.
Foto: Ricardo López Hevia

Cuando las notas del Himno Nacional comenzaron a retumbar en el Parque del Este y la medalla dorada se posó sobre su pecho, Yoandy Blanco cerró los ojos. Detrás de sus párpados no había oscuridad, sino un carrete en blanco y negro de casi 30 años de batallas, viajes, entrenamientos al sol y sacrificios incontables.

A sus 47 años, el indomable mayor del hockey sobre césped antillano volvió a llorar como un principiante. De los nueve títulos centrocaribeños que exhibe hoy el hockey masculino cubano en su historia desde La Habana 1982, Blanco ha sido protagonista directo en cinco de ellos: Maracaibo 1998, Cartagena 2006, Veracruz 2014, Barranquilla 2018 y, ahora, esta epopeya de Santo Domingo 2026.

Su regreso parecía un guion imposible. Retirado de las canchas activas y residiendo en el exterior, Blanco no tenía necesidad material ni deportiva de volver a sudar la camiseta junto a muchachos que bien podrían ser sus hijos. Sin embargo, cuando el director técnico Lázaro Oliva descolgó el teléfono para pedirle ayuda, la pasión demostró que no entiende de calendarios ni de distancias.

–Yoandy, estabas fuera del país, retirado y con una vida establecida. De pronto, suena el teléfono y vuelves al terreno con 47 años. ¿Cómo fue ese momento y qué te hizo dar el paso?

–El entrenador de la selección, Lázaro Oliva, y yo fuimos compañeros de equipo durante muchos años. Él tomó la decisión de llamarme e invitarme a ver si podía ayudar al grupo en cuanto a experiencia, entrega y ese conocimiento que acumulé durante más de 20 años en la selección nacional, dándole los mejores resultados al hockey cubano.

Cuando me lo propuso, no dudé ni un segundo en dar el paso al frente. Nos preparamos duro, el equipo entero se entregó al máximo y le doy las gracias a todos estos muchachos por haberme acogido de la manera en que lo hicieron. Hoy este grupo se merece festejar este triunfo por todo lo alto.

–Hablamos de competir al máximo nivel centrocaribeño a los 47 años y tras un largo tiempo sin jugar. ¿Cómo respondiste en lo físico y qué sentías que aportabas en cada minuto sobre el césped?

–Físicamente es evidente que uno ya no está al 100 % como en los mejores años, pero se aportan otros conocimientos tácticos y de lectura de juego que son fundamentales para sacar adelante partidos así de apretados.

Mi meta fue transmitir toda la energía positiva, la serenidad en los momentos de tensión y la maestría a esta nueva generación que viene con un empuje y un espíritu tremendo para seguir ganando.

–Eres el goleador histórico del hockey cubano. Esta final dramática ante Trinidad y Tobago recordó a muchos aquella histórica definición de Cartagena 2006…

–¡Tal cual! En 2006 tuvimos una final idéntica contra ellos en Cartagena. Terminó de la misma manera, sufriendo hasta el final, pero gracias al esfuerzo gigante de todo el grupo salimos victoriosos una vez más. La historia se repitió exactamente igual dos décadas después.

Yoandy Blanco regresó del retiro para convertirse en un jugador clave para Cuba en Santo Domingo. Foto: Ricardo López Hevia

–¿Qué se hablaba en el camerino antes de salir al torneo? ¿Existía la convicción real de que se podía recuperar el título perdido en 2023?

–Siempre mantuvimos una confianza ciega en el equipo. En la cancha se vio desde el primer minuto que salimos a buscar los partidos. Sabíamos que los rivales eran duros, que muchos de sus jugadores militan en ligas importantes del extranjero y que nosotros debíamos ajustarnos e imponernos con coraje y táctica.

–Son tus quintos Juegos Centroamericanos y tu quinta medalla de oro. Con la perspectiva del tiempo, ¿qué significado tiene esta corona en particular?

–Es extremadamente emocionante. Sinceramente, a pesar de los años que habían pasado desde Barranquilla 2018 y de mi edad, en mi mente no existía otra posibilidad que no fuera regresar a Cuba con la medalla de oro. Le agradezco profundamente a la delegación cubana, a las personas que nos apoyaron de una forma u otra, a los que estuvieron presentes hoy en la grada y a los que nos siguieron desde la Isla. Este triunfo es de todo el hockey cubano.

–Ya se habla de los Juegos Panamericanos de Lima 2027. ¿Te queda combustible en el tanque para seguir marcando la pauta?

–Bueno, si hay gasolina todavía, ¡vamos a seguir!

Ver a un gigante de 47 años conmoverse hasta el llanto ante las cámaras no hace más que ratificar la grandeza del deporte antillano. Yoandy Blanco no solo regresó para colgarse un metal; regresó para demostrarle a la juventud cubana que la estirpe, la lealtad y el amor a los colores patrios son motores capaces de derrotar al mismísimo tiempo.

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