La OTAN lanza 24 proyectos para producir explosivos: un rearme no visto desde la Guerra Fría
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La OTAN lanza 24 proyectos para producir explosivos: un rearme no visto desde la Guerra Fría

Al menos 24 nuevos proyectos para fabricar propulsantes o explosivos están en marcha en países de la OTAN, donde los gobiernos liberan gasto para traer la producción de vuelta a sus territorios, informa The Wall Street Journal.

Solo en el estado de Arkansas, uno de los principales centros de producción de armas de Estados Unidos, se instalarán tres nuevas fábricas de propulsantes.

Antes del conflicto ucraniano, Washington y sus aliados creían tener reservas suficientes y fuentes de manufactura fiables. La doctrina del Pentágono durante décadas se centró en lanzar ataques quirúrgicos con un número limitado de municiones costosas y ultraprecisas equipadas con chips y sensores digitales.

Sin embargo, el comienzo del conflicto ruso-ucraniano hace cuatro años sacó a relucir la dificultad de Occidente para producir municiones en grandes cantidades. Al aumentar la producción de proyectiles de artillería, se ha agudizado la dependencia de los fabricantes de suministros limitados de químicos peligrosos fabricados en una cadena de suministro global llena de puntos de estrangulamiento, señala el medio.

Los actuales conflictos en Ucrania y en otros puntos del globo «están trayendo de vuelta municiones con una cadena de suministro muy diferente», como los proyectiles de artillería, afirma Will Somerindyke, presidente de Regulus Global, una empresa de manufactura y logística de defensa. Dado que Estados Unidos y Europa carecen de esa cadena de suministro, explica, no tienen soberanía sobre su propia munición y revertir eso no será una tarea fácil, advierten.

Regulus planea comenzar este año la construcción de un sitio en Arkansas para producir propulsante de triple base, una variante particularmente potente que Estados Unidos no fabrica desde 1986, indica Somerindyke. Actualmente, Estados Unidos solo cuenta con una fábrica de propulsantes, una planta de la Segunda Guerra Mundial en el sur de Virginia, y no ha construido ninguna más desde principios de los años 70.

Asimismo, se contemplan dos empresas en Alemania, y una en cada uno de los siguientes países: Canadá, Francia, Reino Unido, Noruega, Suecia, Finlandia, Polonia, Rumanía y Grecia.

Después de la Guerra Fría, la caída de los presupuestos de defensa y el temor a la contaminación y a los accidentes empujaron la producción hacia el extranjero. Estados Unidos y Europa cerraron la mayoría de sus fábricas de explosivos y externalizaron sus riesgos a Asia y otras regiones. Estados Unidos tenía en 1978 un total de 32 plantas de municiones de propiedad gubernamental, según el Comando de Sostenimiento del Ejército estadounidense, mientras que actualmente cuenta con 11. Europa tenía siete plantas de fabricación de TNT y ahora tiene una. Estados Unidos depende completamente de las importaciones para su TNT, particularmente de Polonia.

El presidente ruso Vladímir Putin descartó el mes pasado que un posible rearme de la Alianza Atlántica constituya una amenaza para el país euroasiático.

Por otro lado, aseveró que desde hace mucho ha surgido en Occidente, de vez en cuando, la cuestión de la supuesta amenaza por parte de Rusia. «A las élites europeas les resultaba muy cómodo construir su política interior así, porque con base en una amenaza imaginaria, procedente de Oriente, siempre era posible aprovecharse de los contribuyentes y justificar constantemente sus propios errores económicos», expuso.

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