
El piloto cubano Rubén Martínez Machado relató a Telemundo 51 cómo reconstruyó su vida en Lansing, Michigan, a cuatro años de haberse escapado de la Isla a bordo de una avioneta rusa utilizada para labores agrícolas.
Con asilo político concedido, una casa propia y un empleo como operador en una empresa de reciclaje, ahora intenta dejar atrás las amenazas, las acusaciones y los meses que permaneció detenido tras llegar a territorio estadounidense.
En la conversación, revisada por Periódico Cubano, Martínez Machado recordó con temor el 21 de octubre de 2022, cuando despegó en solitario desde Sancti Spíritus y voló rumbo a Florida.
La aeronave aterrizó antes del mediodía en un aeropuerto cercano a los Everglades. “Lo recuerdo como con miedo, no sé… Miedo, miedo a lo que podría pasar, pero al final todo salió bien”, expresó al evocar una travesía que había considerado durante mucho tiempo, aunque no sabía cuándo tendría el valor de ejecutarla.
El aviador tenía 29 años y pertenecía al décimo curso de pilotos de Cuba. Antes de escapar, trabajaba para la Empresa Cubana de Servicios Aéreos, encargada de operar aeronaves destinadas, entre otras funciones, a tareas agrícolas.
Al tocar tierra, el controlador aéreo le preguntó quién era y qué hacía en el lugar. Martínez Machado respondió que había llegado desde Cuba huyendo del comunismo. Luego recibió la orden de permanecer dentro de la aeronave hasta la llegada de las autoridades.

“Viene una persona, me toca la puerta, yo le abro y empieza a hablar preguntando qué hacía. Le expliqué lo mismo y me dio la bienvenida a Estados Unidos”, comentó el piloto.
Sin embargo, su entrada al país no significó una libertad inmediata. El piloto permaneció detenido durante cuatro meses mientras las autoridades migratorias analizaban su caso. Posteriormente, obtuvo dicho tipo de asilo y comenzó una nueva etapa en EEUU.
Martínez Machado asegura que la salida no fue una decisión improvisada. Había pensado durante años en abandonar la Isla, pero esperaba el momento que considerara más oportuno. Reconoce que el plan no ocurrió exactamente como lo había imaginado.
“Si retrocediera el tiempo, lo hubiera hecho mucho antes y de formas diferentes. El problema es que al final el comunismo no funciona, nunca va a funcionar”, afirmó. A su juicio, la situación cubana ha empeorado desde su partida y no existen señales de una transformación del modelo político y económico.
Su nueva vida transcurre lejos del sur de Florida. En Lansing vive solo junto a su mascota, Caramelo, en una casa todavía con pocos muebles, donde sobresale una gran bandera de EEUU. También muestra con orgullo fotografías de su trabajo como operador en una compañía de reciclaje.
El expiloto explicó que, después de su llegada, recibió amenazas vinculadas al régimen cubano. Aunque evitó ofrecer detalles, señaló que esa situación influyó en su decisión de mantener un perfil discreto.
“Al principio sí, pero… esto sí ya es complicado. Al final, yo me he mantenido en silencio”, comentó al ser interrogado sobre posibles presiones o intimidaciones. La distancia de Florida también responde a la decepción que experimentó con parte del exilio cubano.
Martínez Machado aseguró que inicialmente esperaba más apoyo de la comunidad cubanoamericana. Aunque reconoce que recibió ayuda, cuestionó la actuación de algunos creadores de contenido en redes sociales.
Según explicó, varios influencers distorsionaron su historia para conseguir visitas y protagonismo. En plataformas digitales incluso fue acusado de ser un supuesto espía del gobierno cubano, una afirmación que rechaza de manera categórica.
“Veo que aquí lo que hay es una trampa de ratas, así que mejor no involucrarme en esto”, manifestó sobre su decisión de alejarse de las controversias y comenzar de nuevo en otro estado.
Ahora espera que las autoridades estadounidenses aprueben su residencia permanente. Entre sus proyectos se encuentran formar una familia y, eventualmente, regresar a la aviación.


