Cada semana muere más gente por cada delito cometido en Cuba, aunque el número total de hechos delictivos registrados haya caído. Así lo revela el nuevo Informe de Inseguridad Pública del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), organización que monitorea la seguridad pública en la isla, que documentó 10.35 muertes por cada 100 delitos entre enero y junio de este año, frente a 5,23 en el mismo período de 2025. El índice de letalidad se duplicó: subió 97,9% en apenas doce meses. La isla registró 985 delitos en el primer semestre, un 25,3% menos que los 1.319 contabilizados un año antes. Sin embargo, el número de víctimas mortales no bajó: aumentó. Menos casos reportados, más muertos Entre enero y junio murieron 102 personas por hechos delictivos en Cuba, 33 más que las 69 fallecidas en igual lapso de 2025. El salto equivale a un 47,8%. ¿Por qué caen los delitos reportados pero suben los asesinatos? El OCAC explica que sus cifras constituyen un subregistro basado en hechos que logran hacerse públicos. La caída de reportes no significa menos inseguridad, sino menos capacidad para documentarla, en un contexto de apagones y cortes de internet que golpean al ecosistema informativo independiente. El organismo atribuye esa merma en la documentación a los prolongados cortes eléctricos y a las interrupciones de conexión que enfrentan las fuentes independientes en la isla. Los hechos delictivos documentados son menos, pero resultan más violentos. Los asesinatos pasaron de 63 a 90 casos entre ambos semestres, un alza del 42,9%. La cifra devuelve a Cuba casi al nivel de 2024, cuando se habían contado 91 asesinatos, tras una baja transitoria registrada en 2025. La violencia se aceleró mes a mes El informe detecta además una progresión dentro del propio semestre. Los asesinatos treparon de 36 casos en el primer trimestre a 54 en el segundo, un incremento del 50%. Abril concentró 19 casos, mayo 17 y junio 18. Los tres meses superaron el peor registro mensual de 2025, que había sido marzo con 13 asesinatos. El OCAC vincula parte del incremento de fallecidos a la aparición de crímenes con víctimas múltiples, un fenómeno que antes era excepcional en sus registros y que comenzó a repetirse durante 2025 y 2026. Los robos bajan pero apuntan al Estado Los robos siguen siendo la categoría delictiva más numerosa, aunque también retrocedieron: de 721 casos en el primer semestre de 2025 a 592 en 2026, una baja del 17,9%. Pese a la caída, la cifra actual todavía supera en 127,7% la de 2024 y en 397,5% la de 2023. Lo que cambió fue el blanco de esos delitos. Los robos contra ganado bajaron de 193 a 149 casos y los que afectan propiedad privada cayeron de 266 a 234. En cambio, los robos contra propiedad estatal subieron a 158 casos, un 12,9% más, y pasaron a representar el 26,7% de los objetivos identificados, frente al 19,4% del año anterior. Una parte de ese desplazamiento se explica por el saqueo de infraestructura eléctrica. Según cifras de la Fiscalía citadas por el informe del OCAC, entre 2025 y el primer semestre de 2026 se abrieron más de 460 investigaciones penales por delitos contra el Sistema Electroenergético Nacional. Más de 300 de esas causas corresponden al robo de aceite dieléctrico de transformadores, sustraído para su venta en el mercado negro. El dossier documenta incluso casos de autores de esos robos que murieron electrocutados durante el hecho. Los delitos en grupo se multiplican El informe también identifica un aumento de la actuación colectiva. De los delitos de 2026 en los que pudo determinarse la modalidad, 278 fueron cometidos por dos o más personas, un 33,7% del total. Entre los robos, la proporción de hechos grupales llegó al 37,7%, la más alta registrada hasta ahora por el OCAC para esa categoría delictiva. Los asaltos, aunque menores en volumen total, también crecieron: de 61 a 67 casos, un 9,8% más respecto a 2025 y un 71,8% frente a 2024. El repunte se dio en un semestre en el que el total de delitos reportados disminuyó. La justicia por mano propia gana terreno El informe cierra con una advertencia sobre episodios en los que ciudadanos persiguieron o retuvieron a presuntos delincuentes ante la falta de respuesta policial. El OCAC documentó casos de familias que dijeron haber esperado más de diez horas para que la policía acudiera. El organismo alerta sobre el riesgo de que estas dinámicas deriven en formas de justicia por mano propia, en un escenario donde la violencia se intensifica mientras la capacidad de documentarla y de responder a ella se debilita.


