Resplandece la Cultura Cubana con la entrega del Premio Maestros de Juventudes por la Asociación Hermanos Saíz, que festeja su aniversario 40
La multitud de historias coincidentes en el Memorial José Martí acunadas por el Apóstol motivan un viaje a la semilla que nos remite a Fidel. Él, esencialmente martiano, defendió una de las vertientes liberadoras clamadas por ambos: “Sin cultura no hay libertad posible”.

Esta esencia fundamental, “sanadora”, –lo escuchamos durante el tributo en la voz de Nelson Valdés–, fue alma y conciencia en el acto de entrega del Premio Maestro de Juventudes, festejo pleno de gozo por el aniversario 40 de la Asociación Hermanos Saíz.
Allí estaba una representación de la joven vanguardia artística. Rememorar la fecha fundacional, el 18 de octubre de 1986, centró la brújula, pues la AHS es “casa, escuela y plataforma de crecimiento”. Lo ha expresado el periodista y escritor Yasel Toledo, su presidente, desde la elocuencia de conceptos sustanciales.
Los homenajeados son paradigmas intelectuales. Verlos en la foto captada por Rabassa, aligera rememorar sus infinitas andaduras en beneficio de la nuestra cultura y la sociedad cubana. Afloran rasgos identificados de cada uno; sencillos, modestos, entregan la erudición despierta mediante el diálogo franco.
Fue otro estímulo el abrazo y la gratitud de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República al entregar el galardón, una obra del artista Raúl Martínez.
Ese momento que transcurre raudo y queda registrado trajo de vuelta relatos particulares. Lo sentimos ante el trovador Josué Oliva, alma muy joven. Imposible olvidarlo, la trova es una de las configuraciones musicales más distintivas de nuestra cultura. Profundas raigambres populares crecen en árboles frondosos. Los más jóvenes se inspiran en el rico espectro genérico de su amplitud. Cultivan valores poéticos, y giros melódicos desde visiones propias.
Para contarnos sobre la radio y la televisión son el verbo y la personalidad de Josefa Bracero vehículos idóneos. Periodista, locutora, guionista, Premio Nacional de Radio 2004, sabe escuchar testimonios, los interpreta devolviéndolos en hermosos lenguajes de arraigada permanencia en los hogares.

Al desplegar talento y vivencias, la primera actriz Mirtha Ibarra, Premio Nacional de Cine, remite a personajes e historias que hoy viajan por el mundo siendo portadores de lo nuestro: la cubanía
Ser parte del acontecimiento manifestó gestos inclusivos. Entre ellos, la entrega de Premios de Honor; este coloca en el su lugar la justeza de esa mira. Uno de los artistas reconocidos, el trovador Silvio Alejandro Rodríguez, artífice de encuentros memorables en el Pabellón Cuba, sede de la AHS, y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, revitaliza el empeño de reconocernos al entregar, guitarra en mano, un acervo de tradiciones renovadas.
De ningún modo por azar le pedimos este instante de vernos cerca a la doctora María Elena Vinueza, musicóloga, defensora de grandes batallas, con una historia inmensa en la emblemática Casa de las Américas. Cálida, sincera, entrega a raudales la agudeza de su pensamiento en el que fluyen referentes y visiones propias.
Al parecer, todo el conocimiento es una fuerza poderosa en el ser y el quehacer de Marta Anido, promotora de lo suyo y lo hace universal. Es Cuba vívida sin fronteras.
Captar en un instante el registro de la memoria regocija a los miembros de la AHS acompañados por sus Maestros de Juventudes. Lo demostró el notable intelectual Jorge Fornet. Al hablar en nombre de los premiados demostró lo sabio y lo revolucionario de un pensamiento que alerta, hace pensar y despierta el indispensable crecimiento del ser humano necesario hoy y en todos los tiempos.

Nunca lo olvidemos, la cultura, expresión de identidad, nutre la vida espiritual y sustenta sistemas de valores.
El gesto inclusivo de la celebración también incluyo la entrega a personalidades e instituciones de Premios de Honor –ya mencionado–, el Sello Aniversario 40 y la condición Alma AHS.
Debe crecer la fortuna que da el amor. Este sentimiento acuna uno de los legados más valiosos que Fidel entregó a los jóvenes. Es necesario en las actuales circunstancias construir la unidad día a día, sobre la base de la transparencia, el apego irrestricto a la verdad y los principios justos, humanistas.
Sí, pensémoslo, los vínculos de confianza entre Fidel y los jóvenes artistas y escritores permitieron siempre que las ideas fluyeran con franqueza por encima de cualquier discrepancia y de las trabas subjetivas y objetivas que pueden entorpecer la promoción del arte más renovador.
El estímulo a seguir andando juntos cabalga en la canción interpretada por la joven Lea Cárdenas al despedirnos. Nueva y plena de honestidad es Rabo de nube. La creó Silvio Rodríguez en 1978 y tiene total vigencia. Elocuente es su mensaje de cierre: “Si me dijera pide un deseo, preferiría un rabo de nube que se llevara lo feo. Y nos dejara el querube. Un barredor de tristezas, un aguacero en venganza que cuando escampe parezca nuestra esperanza”.
Así vamos, venga la esperanza con el amor.




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