La familia Pérez es sinónimo de béisbol en la Isla de la Juventud. Su destacada trayectoria, consagrada a la práctica del deporte insigne de los cubanos, fue el motivo central del más reciente encuentro del espacio «Arte y Deporte» , que dirige el reconocido artista visual Antonio Lewis Belgrove en la galería de arte Marta Machado Cuní.
La cita, que ya es tradición en el territorio, tuvo como artista invitado en esta ocasión a Denis Terra, quien sobresale por sus aportes al decorado y transformación del espacio cultural que muestra el talento de los creadores pineros, ubicado en calle José Martí.

En el encuentro, los jimaguas Pablo y Pedro Pérez, integrantes de las Series Nacionales, compartieron anécdotas de su incursión en el béisbol de la entonces Isla de Pinos, cuando participaron por primera vez en el clásico nacional 1977-78.
Sus relatos transportaron a los presentes a aquellos años en que el béisbol pinero comenzaba a escribir su propia historia, con jóvenes llenos de sueños y de amor por el deporte.

Los homenajeados narraron también el debut de su hermano Félix, como lanzador en la décimo octava Serie Nacional, así como la participación de su padre, Norey Pérez, quien actuó como coach en una de las líneas del equipo y de su sobrino Félix Pérez excelente pelotero pinero.
Con ello, se convirtieron en los primeros tres hermanos que, junto al progenitor, integraban un equipo en una Serie Nacional, un orgullo para todos los pineros y un hito en la historia del béisbol cubano.

Yoanis, el más pequeño de la familia en aquel entonces, también se unió a la dinastía beisbolera, brillando como jardinero en el conjunto pinero.
Hoy, la historia de los Pérez suma un nuevo capítulo: Ichiro, hijo de Yoanis, quien desde pequeño incursiona en el deporte y ya se destaca en competencias escolares y juveniles, demostrando la estirpe a la que pertenece.
Decir Pablo, Pedro, Félix (fallecido hace unos años) y Yoanis es reconocer la pasión y calidad de unos hermanos unidos por el amor al deporte insigne de los cubanos.

Es también hablar de disciplina, entrega, valor y constancia por representar su camiseta y esta pequeña Isla que los acogió como suyos.
La familia Pérez es orgullo de la Isla de la Juventud y ejemplo para las nuevas generaciones. Su historia, tejida a base de esfuerzo, disciplina y amor por el béisbol, trasciende el diamante para convertirse en patrimonio del deporte cubano.


