La esperanza del mundo
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La esperanza del mundo

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Por María Luisa García Moreno

En Cuba, desde 1973, el tercer domingo de julio celebramos el Día de los niños. Tal efeméride tiene su historia: el día 6 de ese mes y año, Fidel, Raúl y otros miembros del secretariado del PCC se reunieron con una representación de pioneros de todo el país y juntos escogieron ese día para festejar a nuestros infantes.

Un niño es un ser humano en la etapa de la niñez: desde el nacimiento hasta el inicio de la pubertad: “Primera fase de la adolescencia, en la cual se producen las modificaciones propias del paso de la infancia a la edad adulta”.

Aunque pueda resultar un tanto absurdo que de una palabra con tanto uso y tan asentada en el idioma no exista una total certeza acerca de su origen, es así. Según el Diccionario de la lengua española, el término procede de ninno, ninnus, “chico”, voz onomatopéyica, típica del lenguaje infantil. Se sabe que los romanos –recuérdese que nuestra lengua procede del latín– llamaban infants a los pequeños que aún no hablaban y puer, -eri, a los niños de modo general; por eso, es muy probable que su origen sea posterior y esté en el Medioevo.

Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática castellana, en la edición de 1495 definió lacten.sis “niño de teta”; infans.tis, “niño que no habla”; y pupus.pupa, “niño pequeño”.En latín se llamaba pupa a la muñeca, sentido que se ha perdido en español, pero subsiste en el francés poupée y el alemán puppe, así como en el inglés puppet, “títere, marioneta”. De ahí, derivó pūpus-a para “niño y niña”. Sus diminutivos, pūpillus-a, se usaban en referencia a huérfanos bajo la custodia de un tutor. De ahí pupilo, cuyo significado se ha ampliado a las personas que quedan bajo la custodia de alguien, como los alumnos de un internado. De la metáfora “niña de los ojos” procede la palabra pupila.

El Diccionario de la Real Academia Española mantuvo durante mucho tiempo que niño procedía del portugués menino, “mínimo”, en coincidencia con Sebastián de Covarrubias Orozco, lexicógrafo, célebre por su Tesoro de la lengua castellana o española, primer diccionario de la lengua, publicado en 1611.

Lo cierto es que proceda de aquí o de allá, vale lo expresado por José Martí en La Edad de Oro: “[…] los niños son la esperanza del mundo”.

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