LA BIBLIOTECA: Querelle, de Jean Genet
Cuba Si Portada

LA BIBLIOTECA: Querelle, de Jean Genet

El autor no pretende en esta novela complacer a nadie, a no ser, quizás, a quienes compartan buena parte de sus ansiedades, sus tensiones y sus dudas. Con Querelle Jean Genet propuso una mirada complicada, controvertida, pero expuesta con una franqueza, con una diafanidad extraordinarias. 

El texto puede resultar por momentos arduo, demandante para el lector, incluso excesivo en su empeño de llevar determinadas situaciones hasta sus últimas consecuencias, pero la contundencia del planteamiento lo salva de los juicios morales más previsibles. Genet no intenta ofrecernos una lección: nos entrega su territorio, sus obsesiones, sus personajes y sus propias contradicciones, y deja que seamos nosotros quienes decidamos qué hacer con ellos. 

Querelle es, sin duda, una novela transgresora, pero reducirla a su condición de provocación sería empobrecerla. Hay en ella una profundidad filosófica abrumadora, una reflexión sobre el deseo, la culpa, la violencia, la libertad y las convenciones con las que construimos aquello que llamamos moralidad. 

El protagonista —ese «héroe»— es un delincuente, un asesino, un hombre que se mueve en un universo en el que los valores convencionales parecen haber perdido su autoridad. Pero precisamente por eso puede plantearnos preguntas incómodas: ¿de dónde proceden nuestros criterios para juzgar?, ¿hasta qué punto nuestra moral depende de las circunstancias?, ¿qué hacemos cuando aquello que condenamos aparece revestido de belleza, de deseo o incluso de una forma particular de dignidad? 

Hay, además, un lirismo poderoso en la escritura de Genet, como si la sordidez y la belleza estuvieran condenadas a convivir en la misma página. 

Ese lirismo aparece salpicado por expresiones, imágenes y situaciones que bordean deliberadamente lo inadmisible, que buscan incomodar y que incluso pueden provocar rechazo. Pero detrás de esa provocación hay una verdad literaria extraordinaria: la voluntad de nombrar aquello que normalmente preferimos ocultar. Genet no suaviza su mundo para hacerlo aceptable. Al contrario, parece saber que precisamente en aquello que nos perturba puede encontrarse una zona de conocimiento sobre nosotros mismos. 

Por eso Querelle permanece como una novela extraordinaria y difícil de domesticar. Puede aburrirnos por momentos, desconcertarnos, irritarnos o parecernos excesiva; pero incluso esas resistencias forman parte de la experiencia de leerla. 

Genet no nos concede la comodidad de una distancia segura frente a sus personajes ni frente a las pasiones que los mueven. Nos obliga a entrar en un universo donde las fronteras entre víctima y victimario, deseo y violencia, culpa y libertad se vuelven deliberadamente inestables. Querelle nos obliga a mirar, sin demasiadas certezas, aquello que preferiríamos juzgar desde lejos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *