Verlos felices es el mejor regalo; cuando sonríen el alma estalla de esa alegría contagiosa que solo de ellos emana. Por eso, este domingo también fue de beneplácito para quienes no somos tan niños.
Desde el boulevard cultural de Mariel los más pequeños de casa disfrutaron de un día especial junto a la familia. La presentación del mural Por el mar de las Antillas anda un barco de Mariel, -resultado, precisamente, del quehacer de los niños de los talleres de creación de la mano del Colectivo Plástico Mariel, quienes hicieron realidad esta iniciativa del proyecto ConcienTEA– abrió la jornada.
Seguidamente, la colmenita marieleña, deleitó a los presentes con la obra Un Lucero para cantarle a Cuba, un momento especial para volver a nuestras raíces, resaltando nuestras esencias, nuestra cubanía. La invitación a bailar, cantar, jugar… no se hizo esperar, sumándose los niños al elenco artístico, para juntos compartir de este espacio llamado al disfrute y el sano entretenimiento.
Artistas aficionados también regalaron su arte y la comparsa Talento soy hizo gala de la destreza de sus pupilos. No faltó quienes tomaron las pelotas y defendieron al más universal de los deportes, justo a la espera del desenlace del Mundial. También hubo tracción de la soga, y hasta piñatas y cakes para celebrar este Día de los Niños.







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