Argentina prácticamente se paralizará hoy para seguir el crucial partido de su selección ante Inglaterra en el importantísimo juego de la semifinal para alcanzar la gran final del Mundial de Fútbol de 2026.
Es tanta la historia que envuelve este partido que la rivalidad se sentirá fuerte, muy fuerte a lo largo y ancho de la cancha del estadio de Atlanta a partir de las 16:00, hora argentina.
Asuetos, turnos laborales diferenciados, comercios que no abrirán, cafés y bares que exponen las mejores ofertas, cábalas, banderas celestes y blancas con el Sol radiante en el medio por doquier.
No hubo persona con la que habló Prensa Latina en la previa del duelo que metafóricamente parece ser de vida o muerte que no dijeran o terminaran: “Mañana es el bueno”.
Así es la pasión que se vive y se siente en una nación que no olvida la usurpación de las Islas Malvinas, ni tampoco las muertes de sus jóvenes en esa guerra innecesaria en 1983. También es enorme la rivalidad deportiva entre dos países que sangran por el fútbol.
El balance mundialista le es favorable al elenco de los “Tres Leones”, un trío de victorias por dos los albicelestes, que tienen la posibilidad de igualar el pareo y además pasar a su segunda final consecutiva y defender la corona que conquistaron en Qatar 2022.
El silencio del DT Lionel Scaloni sobre cuál será la alineación regular mantiene en vilo y ansiosas a la hinchada y a la prensa. El reportero del diario La Nación señaló que “la duda se repetía una y otra vez entre los más de 500 periodistas que siguieron la práctica de la selección este martes en el predio de Atlanta United”.
“¿Se animará Scaloni a tocar apellidos fuertes o, incluso, cambiar el esquema para la semifinal frente a Inglaterra?”, es la pregunta que queda sin respuesta.
La interrogante tomó fuerza porque el técnico, quien expresó no haber quedado satisfecho con la actuación del equipo ante Suiza en los cuartos de final, probó variantes en casi todas las líneas y hasta en instancias de la práctica armó una defensa con cinco hombres, y Nicolás Otamendi en lugar de Rodrigo De Paul, entre otros movimientos.
El hermetismo alimenta los comentarios especulativos de los periodistas deportivos en la prensa escrita, radial, televisiva y digital que dedican amplios espacios a reseñar los pormenores de la selección, y también de los hinchas que comparten sus opiniones sobre cómo debía ser el once para enfrentar a los ingleses.
Desde Atlanta se conoció que se multiplicó el dispositivo de seguridad; según trascendió que unos seis mil policías cuidarán la instalación por dentro y sus inmediaciones, mientras agentes del FBI, la DEA y la CIA vigilan todo movimiento de personas como el multitudinario banderazo de la hinchada argentina.
Miles de aficionados que viajaron a Atlanta, muchos haciendo grandes esfuerzos, algunos hasta desprendiéndose de pertenencias como el auto para poder costearse el viaje, se congregaron la tarde-noche del martes en el distrito comercial y de entretenimiento Undergroud Atlanta, en el barrio Five Points, no lejos del estadio. La alegría era mayúscula.
La afición inglesa no se queda atrás y miles recorren las calles de la ciudad sede y se prevé la llegada de otro torrente durante la madrugada y la mañana del esperado miércoles.
El técnico alemán Tomas Tuchel, que timonea el conjunto anglosajón, tras reconocer la calidad del once celeste y blanco y destacar la figura de líder aglutinador de Lionel Messi, expresó que llegaron para jugar y no hay equipo invencible.

