Si no tenemos mejores condiciones de vida en la Tierra se lo debemos, en buena medida, a la acción desmedida de los seres humanos contra su propio entorno.
Entre tantos desmanes y malas prácticas, talar árboles de manera indiscriminada ha sido uno de los que han provocado los mayores estragos a la salud del planeta y del hombre.
En Cuba los buenos ejemplos de cuidado al medio ambiente no son escasos, como tampoco son pocos los hombres y mujeres empeñados en rescatar y mantener los bosques y la vegetación en general.
Precisamente en el Día del Trabajador Forestal, Escambray se acerca a la experiencia de Máximo Lozano Montagne, ingeniero forestal y máster en Ciencias con más de 30 años vinculados a esa labor.
“Toda mi vida la he dedicado al trabajo forestal. Me gradué en 1991 en Pinar del Río, que era donde único se estudiaba la carrera en aquel entonces y de inmediato me incorporé al trabajo aquí en la provincia”.
Máximo aún conserva el recorte del periódico Guerrillero donde se refleja su nombre como uno de los mejores graduados. Además, reconoce que aquellos ingenieros de se convirtieron en una gran familia dispersa por toda Cuba.

“Hoy tenemos más estudios que antes y más evidencia de la necesidad del cuidado y manejo responsable de los bosques. Pero desde entonces ya estaba identificada la deforestación como un flagelo para la humanidad. Recuerdo que la gente del campo decía que donde había árboles había lluvia”.
Luego de prestar sus servicios en el municipio de La Sierpe, en tareas relacionadas con las semillas, los viveros y en la dirección de la Unidad Empresarial del municipio, llegó la misión de asumir una nueva en responsabilidad en la Empresa Forestal Integral, hoy Empresa Agroforestal Sancti Spíritus.

“La actividad de ordenación es fundamental para la empresa. Es la planificación de la actividad forestal para un período de 10 años, que parte de una caracterización y diagnóstico de todas las áreas para decidir qué actividades corresponde ejecutar.
“Cualquiera que siembre un árbol está ayudando pero, a gran escala, hay que estudiar muy bien qué tipo de especies son las más adecuadas. El microclima importa, y el tipo de suelo. Hay lugares, incluso, donde es mejor manejar la regeneración natural que seguir plantando”.
La Empresa Agroforestal Sancti Spíritus cuenta con un patrimonio que supera las 80 000 hectáreas e incluye a todos los municipios de la provincia. De ese total, alrededor del 11 por ciento son bosques productores, el 85 por ciento corresponde a bosques protectores y poco más del 2 por ciento a bosques de conservación.
De los 654 trabajadores de la empresa, más de 500 laboran de manera directa a la producción. Para el ingeniero forestal el desempeño de los técnicos y operarios que están directamente en el terreno es la base fundamental del quehacer de la entidad.

“Es un trabajo fuerte en realidad. Los que laboran en el mantenimiento de los bosques, en la tala controlada, los viveros y los que procesan la madera son imprescindibles para el cumplimiento del objeto social de la empresa, pero sobre todo para la conservación del medio ambiente.
“En el caso de los que operan directamente en los bosques, ello implica un tremendo desgaste físico porque son en algunos casos grandes extensiones. Aunque con la ayuda de tecnologías informáticas se pueden tener datos bastante precisos, hay que caminar el terreno para verificarlos”.
A pesar de la importancia del trabajo forestal, en las situaciones actuales del país se hace complicado mantener las labores necesarias para garantizar los objetivos trazados. Aparte de las carencias materiales, el personal calificado tampoco parece tener un relevo claro.
“Son tiempos muy convulsos. Hay mucha competencia en el mercado laboral y nuestros cargos no son los más remunerados. Ahora tenemos algunos muchachos jóvenes que esperemos continúen nuestra labor”.
La esperanza de Máximo Lozano Montagne de que el trabajo forestal continúe no es simplemente por el amor a un sector al que ha dedicado toda su vida, sino porque sabe bien lo que significa para nuestro entorno.
Además de su labor en la Forestal, es profesor de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez desde hace dos años y ha cumplido servicios fuera del país.

La Empresa Agroforestal Sancti Spíritus tiene ocho Unidades Empresariales de Base, cinco viveros, tres carpinterías y cinco aserraderos. Además de la actividad forestal, desarrollan la agricultura y la ganadería menor.
Entre otros encargos estatales, la entidad tiene la responsabilidad de garantizar la materia prima para la confección de ataúdes y la comercialización de posturas de frutales, café, coco, entre otros.
“Es un colectivo unido y bastante estable. Tenemos muchas ganas de hacer y ojalá las condiciones mejoren porque, aunque no podemos pensar que somos más importantes que la Salud u otro sector, la actividad forestal es imprescindible”.
