Inversionistas de EEUU ponen la mira en los minerales críticos de Cuba
Dos importante inversionistas estadounidenses estarían disputándose más del 50% de las acciones de una empresa canadiense en Cuba.
Las negociaciones se discuten entre Estados Unidos y Canadá.
El futuro de las operaciones mineras en Moa, Cuba, se ha convertido en un tema de discusión en Estados Unidos y Canadá, mientras Sherritt International enfrenta las consecuencias de las sanciones de Washington y evalúa la venta de más de la mitad de sus acciones a inversionistas de Estados Unidos.
En Moa se encuentra parte de las reservas de cobalto de Cuba, estimadas en 500 mil toneladas. Sherritt, la empresa canadiense que explotaba estos recursos junto al gobierno cubano, suspendió sus operaciones después de que Estados Unidos incluyera en su lista de sanciones a Moa Nickel S.A., la empresa mixta mediante la cual ambas partes operaban en la zona.
Durante los últimos ocho meses, la crisis energética en la isla y las sanciones de Washington han llevado a la minera canadiense a suspender sus operaciones, con un grave impacto en sus finanzas.
La sanción que puso en pausa las operaciones
El abogado y analista legal de “El Toque”, Eloy Viera, explicó que la medida de Washington no estuvo dirigida directamente contra Sherritt.
“Estados Unidos no sancionó a Sherritt sino a una empresa mixta que había creado Sherritt en Cuba con una entidad estatal hace muchísimos años”.
Esa empresa es Moa Nickel S.A., la entidad conjunta que Sherritt operaba con el régimen cubano al 50%. La compañía fue incluida el 7 de mayo en la lista negra de Washington.
Cuba
“Al ser Sherritt accionista de esa empresa mixta, entonces quedaba vinculada por ser un tercero en esas acciones. Por eso suspendieron sus operaciones en Cuba”, señala Viera.
El 12 de agosto, Sherritt notificó a sus inversionistas una pérdida de más de 51 millones de dólares estadounidenses durante el segundo trimestre de 2026. Sin materia prima proveniente de Cuba, su refinería en Alberta dejó de operar temporalmente.
Según Viera, la situación ha llevado a la empresa a buscar posibles compradores para su participación.
“Por eso es que se están moviendo a la venta de acciones y están buscando preferiblemente actores norteamericanos con el oído de la administración para poder saltar los obstáculos de las sanciones contra esa empresa”.
Dos importantes fuerzas se disputan la mitad de las acciones de Sherritt.
La empresa confirmó estar negociando con Gillon Capital, con sede en Dallas y liderada por el financista republicano Ray Wasburne, quien formó parte de la primera administración del presidente Donald Trump.
Para John Kavulich, del U.S.-Cuba Trade and Economic Council, la presencia de un componente estadounidense podría ser determinante.
“…es probable que el gobierno de los Estados Unidos favorezca al componente que tenga el elemento estadounidense más robusto. Y ahora mismo, Ray Washburne es ese, y es el más público de los dos”.
Otro consorcio de empresas europeas también busca comprar la mitad de la compañía. Entre sus integrantes hay un socio estadounidense que, hasta ahora, ha preferido mantenerse en el anonimato.
Kavulich considera que la transparencia será un elemento importante en el proceso.
“…la transparencia es fundamental para esta transacción. Y también, simplemente el público en general está interesado, los miembros del Congreso están interesados, y simplemente no huele bien… lo que habríamos esperado es que el componente estadounidense diera un paso al frente de inmediato y dijera: «Oiga, Señor Presidente, hay un componente estadounidense en esto, y soy yo»”.
Para Viera, la operación no se limita a comprar las acciones de Sherritt.
“No es sólo adquirir esas acciones. Es lograr que se llegue a un acuerdo con la administración que les permita seguir operando esas empresas”.
El cobalto cubano, en el centro de la disputa
El cobalto ocupa un lugar central en esta operación por su importancia para la transición energética y la producción de baterías.
El Servicio Geológico de Estados Unidos indica que Cuba ocupa el quinto lugar mundial en reservas confirmadas, con 500,000 toneladas, y es el único país con cantidades accesibles significativas en el hemisferio occidental.
Kavulich considera que la participación de un inversionista estadounidense será necesaria para avanzar y adelanta que los inversionistas estadounidenses, inicialmente, han sido autorizados por el Departamento de Estado y del Tesoro a desarrollar las negociaciones. Aclara que esto no representa una luz verde definitiva, pero sí un contacto político prudente.
“Necesitas un componente de Estados Unidos. Es poco probable que la administración Trump entregue esos documentos a una empresa extranjera, porque el presidente Trump quiere que todo vuelva a los EE. UU. Quiere que EE. UU. posea las cadenas de suministro, quiere que EE. UU. controle las cadenas de suministro”.
Se prevé que Sherritt decida en los próximos dos meses con qué inversionista se queda.
Aun cuando supere ese proceso, la compañía enfrentaría otros inconvenientes, entre ellos demandas contra el régimen por la expropiación de tierras y la necesidad de obtener licencias especiales que autoricen la inversión de estadounidenses en la isla.



