Informe del Departamento de Estado: EE. UU. expone seis décadas de espionaje y subversión del régimen cubano

El Departamento de Estado de EE. UU. publicó este lunes un informe de 100 páginas que documenta casi siete décadas de espionaje, subversión ideológica y exportación de revolución por parte del régimen cubano contra los Estados Unidos, calificando a Cuba como «la capital del comunismo del siglo XXI».
El secretario de Estado Marco Rubio presentó el documento en su cuenta oficial en X con un mensaje directo: «Por más de seis décadas, el régimen cubano ha sido el principal patrocinador del izquierdismo radical y el tercermundismo en los Estados Unidos. El pueblo americano merece saberlo».
El informe del Departamento de Estado sostiene que la campaña cubana contra EE. UU. es única porque integra espionaje, infiltración, sabotaje y guerra ideológica en un solo proyecto revolucionario, algo que ningún otro Estado hostil ha replicado con igual eficacia.
El documento traza el origen de esa estrategia hasta una carta que Fidel Castro escribió en 1958: «Me juré a mí mismo que los americanos iban a pagar muy caro lo que estaban haciendo. Cuando esta guerra termine, comenzará para mí una guerra mucho más amplia y grande».
El informe dedica un capítulo al aparato de espionaje cubano, la Dirección de Inteligencia (DI), con casos que sacudieron al gobierno estadounidense durante décadas.
Ana Belén Montes, reclutada en 1984 como estudiante de posgrado en Johns Hopkins, llegó a ser la analista principal de Cuba en la Agencia de Inteligencia de Defensa. Reveló las identidades de al menos cuatro agentes encubiertos y la ubicación de una base militar secreta en El Salvador antes de ser arrestada en septiembre de 2001.
Victor Manuel Rocha, ex embajador y funcionario del Consejo de Seguridad Nacional, espió para Cuba durante aproximadamente 50 años antes de ser arrestado en diciembre de 2023 y sentenciado a 15 años de prisión.
El entonces fiscal general Merrick Garland lo calificó como «una de las infiltraciones más profundas y duraderas del gobierno de los Estados Unidos por parte de un agente extranjero». En 2026, el Departamento de Justicia presentó una demanda para revocarle la ciudadanía.
El informe también traza vínculos directos entre La Habana y movimientos como los Panteras Negras, el Weather Underground y el FALN puertorriqueño, que realizó hasta 130 atentados entre 1974 y 1983. En un período de 18 meses entre 1971 y 1972, el FBI contó unos 2,500 atentados en suelo estadounidense a una tasa de casi cinco por día.
En el plano actual, el documento advierte que Cuba alberga 18 instalaciones de inteligencia de señales conocidas, tres operadas activamente por China y dos por Rusia, cuyos efectivos se han triplicado en la isla desde 2023. Según el Wall Street Journal, China y Cuba firmaron un acuerdo secreto para construir una nueva instalación a cambio de varios miles de millones de dólares, con capacidad para interceptar comunicaciones en el sureste de EE.UU.
El informe señala además que desde 2023 mercenarios cubanos han combatido en Ucrania a favor de Rusia, y que la Red Nacional sobre Cuba (NNOC) distribuyó en junio de 2026 un plan de respuesta rápida con instrucciones para lanzar acciones coordinadas contra instalaciones federales, bases militares y centros de detención del ICE en un plazo de 24 horas ante cualquier acción militar estadounidense contra Cuba.
El documento concluye con una advertencia que resume su tesis central: «Confundir la pobreza de Cuba con su inocuidad es malentender la amenaza por completo. Su poder siempre fue ideológico, subversivo y parasitario».
La publicación se enmarca en la política de presión máxima de la administración Trump, que desde enero de 2025 ha reincorporado a Cuba en la lista de patrocinadores del terrorismo, impuesto más de 240 sanciones y declarado en enero de 2026 una emergencia nacional señalando a la isla como amenaza inusual para la seguridad nacional.
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