La mayor de las Antillas vivió una jornada agridulce la víspera en el cierre competitivo del voleibol de playa en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo, República Dominicana 2026.
Por un lado, en la final masculina, la dupla antillana integrada por Damián Gómez y Eblis Veranes conquistó la medalla de oro, al derrotar dos sets por uno al equipo de México.

En la gran final, los cubanitos arrancaron perdiendo el primer set con tanteador de 21-19 (único que perdieron en el torneo). En la segunda manga llegaron a estar a punto de ceder en el encuentro, pero tiraron de orgullo y de la valentía que nos caracteriza a los cubanos para remontar y llevarse el parcial 22-20.
En un set de desempate no apto para cardíacos, y con el respaldo de parte de la delegación cubana que se dio cita en la cancha para ver la gran final, los nuestros terminaron por llevarse el gato al agua 15-11.

Una presea de oro que representa muchísimo porque, un año atrás, estos jóvenes de la oriental provincia de Guantánamo constituían la segunda dupla del voleibol de playa del país y, ante la salida de las primeras figuras, debieron asumir la responsabilidad.
Gómez y Veranes rompieron pronósticos porque para nada iban como los favoritos para imponerse por su juventud y por el poco roce competitivo que habían tenido en la arena internacional.

Las cubanas Maykelín Cardona y Kailín Garrido cayeron en la final femenina ante las puertorriqueñas Alianis Navas y María González, en tres parciales.
Las boricuas, quienes ostentaban la condición de vigentes monarcas regionales, hicieron válido su favoritismo y dominaron el primer set 21-16; luego llegó la respuesta de las cubanas 21-18, pero la definición de las del mayor archipiélago caribeño fueron superadas 18-16.

La final fue sumamente disputada, pero la clave de la victoria de las de la Isla del Encanto radicó en el trabajo en la red de María González, quien se erigió como frontón infranqueable para las nuestras.
Cuba se marcha del voleibol de playa de Santo Domingo con un resultado que puso a vibrar a todo un país, e hizo ver que el recambio generacional de la disciplina está en buenas manos.


