Los espirituanos residentes en la zona alta de la ciudad cabecera provincial sienten por estos días que se agudiza la falta de agua y no precisamente por carecer del líquido en las estaciones suministradoras, sino porque, cuando falla el sistema eléctrico, se paraliza el bombeo y luego se precisa de un tiempo para la recuperación.
De ello dan fe los vecinos de los Olivos y áreas de la Circunvalante, incluido el reparto 26 de Julio y sus alrededores, sitios en los que, una vez restablecido el bombeo desde la estación de Manaquitas, demoran entre cuatro y cinco días para recibir el agua con la sistematicidad y fuerza requeridas en los hogares.
En declaraciones a Escambray, Roberto Nápoles Darias, director de la Empresa Provincial de Acueducto y Alcantarillado de Sancti Spíritus, explicó que Manaquitas es un objetivo protegido por la Empresa Eléctrica, pero eventualmente se producen afectaciones, por lo que se paraliza el proceso.
Entonces es necesario comenzar de cero y, por ende, las partes más elevadas de la ciudad son las últimas en recibir el preciado líquido, aseguró Nápoles Darias.
SUSPENDIDA LA ENTREGA DE AGUA EN PIPAS
Sobre la difícil situación por la que atraviesa el suministro de agua en pipas en numerosas comunidades espirituanas, el propio director de Acueducto declaró: “Existen lugares críticos fuera de la cabecera provincial que, por falta de combustible, es imposible abastecer mediante los carros-pipas; por lo tanto, hemos visitado esos sitios y comprobado que en ellos hay alternativas como la de utilizar los pozos con el consentimiento de sus propietarios para apoyar a los habitantes que lo necesitan.
“También hemos determinado, en estas situaciones críticas, que en la mayoría de los asentamientos rurales existen organismos con fuentes de abasto propias, los cuales están en la obligación de entregar agua a la población circundante”, concluyó Nápoles Darias.


