¿Existe, realmente, un sector privado en Cuba?
Sumario
- Cuba ocupa el puesto 184 en el índice de libertad económica 2026, solo por encima de Corea del Norte.
- Economistas y opositores señalan que el sector privado existe pese a la represión, altos impuestos, corrupción y trabas burocráticas, aunque muchas mipymes están vinculadas a testaferros del gobierno.
- Investigaciones revelan que familiares y allegados de altos dirigentes poseen negocios de lujo y empresas, mientras la población enfrenta condiciones de subsistencia, evidenciando un sector privado controlado por la élite gobernante.
Desde hace unos años, en la prensa oficial del régimen de La Habana, y a nivel internacional a través de algunos medios de prensa y personas vinculadas a la cúpula gobernante cubana se habla de un “sector privado” en Cuba.
La crisis profunda de la economía de la Isla, la terrible represión contra los llamados cuentapropistas, y la realidad que viven los cubanos en comparación con las informaciones cada vez más divulgadas de las empresas millonarias dirigidas por los militares cubanos en Cuba y el mundo, así como el nivel de vida de los funcionarios y familiares de la élite gobernante, crea preguntas que es necesario responder para comprender la compleja realidad del país.
¿Cuál es el sector privado en Cuba? ¿Quiénes son los empresarios cubanos que conforman ese sector? ¿Cuáles son las bases para que sean llamados así?
Cuba es el segundo país más atrasado del mundo de acuerdo al índice de libertad económica del 2026, que publica anualmente la Fundación Heritage, solamente superado por Corea del Norte en el último lugar de 185 países analizados.
Cuba es el país con menos libertad económica en Hispanoamérica, ocupando el lugar 184, incluso más atrasado que Haití, país que se encuentra en el número 162.
Los cuatro pilares de este análisis anual de libertad económica en el mundo son: el estado de derecho, el tamaño del gobierno, la eficiencia en las políticas regulatorias, y la libertad del mercado.
Si comenzamos por analizar el estado de derecho, en Cuba no hay, por lo tanto no existe un marco legal para el desarrollo libre de la actividad económica. Sin libertad política la libertad económica es débil y está supeditada al control estatal. El tamaño del gobierno es inmenso porque es un país comunista donde el estado es el rector de todas los sectores de la vida nacional. Las políticas regulatorias son eficientes en la medida que ayuden al desarrollo integral de la economía, brindando un marco legal a la libertad de autogestión económica, en Cuba esto está supeditado al gobierno; y por último, la libertad del mercado, es una utopía en un país que rige su economía con una planificación centralizada, y no por los signos del mercado como en las sociedades libres.
De acuerdo al economista Jorge Sanguinetty en un estudio presentado en el 2015 durante la Conferencia de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana: “La economía política cubana ha adoptado mediante su embargo interno un diseño estructural basado en la rigidez extrema de sus instituciones y arquitectura del poder, que la hace incapaz de autocorregirse”.
En el mismo estudio, Sanguinetty comenta sobre las reformas que en aquel momento promovía el General Raúl Castro: “Aunque las reformas de Raúl Castro ahora permiten el trabajo por cuenta propia, una cierta actividad en mercados privados y la formación de micro y pequeñas empresas, las mismas operan con grandes restricciones, entre ellas impuestos muy elevados, dificultades y limitaciones en los suministros y la gran cantidad de permisos, trabas burocráticas e inspecciones que deben enfrentar”.
El economista Germán González Rodríguez, opositor en La Habana, considera que en Cuba, a pesar de las leyes confiscatorias de la propiedad privada, y las disposiciones legales que redujeron al 15% la posesión de tierras fértiles a través de la llamada “reforma agraria”, ha existido un sector privado siempre.
“Sí existe un sector privado, no hay libertad de comercio y de industria y de emprendimiento en Cuba. La contradicción es que ese sector privado existe a pesar de la represión del régimen. La represión que para aprobarte un negocio tiene que haber una comisión ministerial y eso es terrible. Los impuestos son terribles. La corrupción de los funcionarios estatales es terrible. Todo eso es verdad, pero a pesar de todo eso, existe un sector privado […] Sí es verdad que el régimen es represivo, sí es verdad que el régimen toda la legislación que ha dictado durante sesenta y seis años es para eliminar el sector privado. Pero el sector privado es como la hierba”, afirmó desde Bauta Germán González Rodríguez.
Este 18 de junio de 2026, Manuel Marrero, primer ministro de Cuba, presentó ante la Asamblea del Poder Popular un paquete de medidas emergentes que “sin renunciar jamás al socialismo, estas transformaciones han sido diseñadas, partiendo del principio rector de hacer lo necesario para conservar lo esencial. La ampliación de la participación de todos los actores económicos en igualdad de condiciones, y de la inversión extranjera, o la admisión de los mecanismos de mercado, como instrumento de asignación de recursos no constituyen, bajo esta lógica planteada, una claudicación sino el ejercicio soberano de adecuar los instrumentos del desarrollo a las circunstancias concretas que vive el país ”.
La contradicción básica en este planteamiento es que el socialismo propone una economía centralizada que depende de las directrices del estado. Una economía de mercado responde a los signos de la oferta y la demanda, y no a rígidas directrices.
De acuerdo al sacerdote Castor José Alvarez Devesa, residente en Camaguey, en Cuba los cuentapropistas han proliferado a pesar de las restricciones, pero las llamadas mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) permanecen en manos de personas vinculadas al estado en su mayoría, pues muchas de ellas dependen del estado para los insumos, el transporte y la comercialización.
“El último paso es las llamadas mipymes, pero a las mipymes hay que ponerles un signo de interrogación grande porque legalmente no son estatales, aunque en papeles puedan ser de personas, es dudoso que el capital que se está moviendo sea de personas privadas. La sospecha es que hay testaferros de las mismas personas del gobierno que legalmente conmienzan a tener propiedades de medianas y pequeñas empresas pero en la práctica pueden ser personas del gobierno, o afines del gobierno con dinero que no está en manos de cualquier persona, muchas veces del mismo grupo de poder que comienza a apoderarse del dinero como hicieron en Rusia cuando cambió el sistema de la Unión Soviética, y muchos de los jefes pasan a ser los dueños de empresas”, afirmó Alvarez Devesa.
El portal Cubanet.org publicó, tras una visita de Alfonso Valentín Larrea Barroso a la Florida en el 2023, la verdadera identidad de Larrea, quien se presentó como el único administrador de la mipyme Evexcon, y sin embargo es un reconocido agente de la Seguridad del Estado cubana, quien en lo años ochenta y noventa infiltró a la oposición y a la Sección de Intereses de Cuba en La Habana, y quien operaba bajo el alias de David. Larrea Barroso testificó en el año 1995 contra el opositor Francisco Chaviano González, condenado a 15 años de prisión.
Al mismo tiempo que el régimen de La Habana ha implementado políticas pendulares de restricciones y relajación de la actividad económica de la ciudadanía, según sean las necesidades de supervivencia del poder, los negocios de altos dirigentes y sus familiares han ganado visibilidad en Cuba de acuerdo a redes sociales e investigaciones periodísticas recientes, mientras la población tiene que enfrentar condiciones infrahumanas de subsistencia.
Este es el caso de Reinaldo Taladrid, quien de acuerdo a informaciones en las redes sociales, como el portal digital “La Tijera”, es dueño junto a su esposa Melba Ruiz de franquicias de las ferreterías Total Tools, con varias sedes en todo el país y ubicada en la Calle 23 entre F y G en el Vedado. La hija menor del ex vice presidente de Cuba Carlos Lage, Cristina Lage Codorniú, es dueña de la red de restaurantes de lujo bajo el grupo empresarial “Tentacioones, SRL”, de acuerdo a una investigación realizada por Martinoticias. Al menos tres restaurantes de lujo son parte de este grupo: Sensacioones, Woow y Nao Habana.
Asimismo, Zulema Rosales Aguirreurreta, hija del General Ulises Rosales del Toro, es dueña de la guardería “Dulces Sueños” en el barrio exclusivo Kholy de La Habana, de acuerdo a fuentes cercanas a su familia consultadas por Mario Penton. El portal digital Cubanet.org publicó un artículo a fines del 2024 donde detalla el emprendimiento de la hermana del Primer Ministro de Cuba Manuel Marrero Cruz, Tamara Marrero Cruz, quien posee el servicio de Spa Relax Jaracho, que ofrece masajes y tratamientos de belleza desde su casa en la Ciudad de Holguín.
A modo de conclusión, la definición de sector privado en Cuba no está acorde con lo que en el mundo libre corresponde al sector empresarial de una economía de libre mercado, sino que transita entre un espacio paralelo, ilegal, pasando por un sector semi abierto, controlado por excesivas regulaciones, impuestos y corrupción estatal, y terminando en las empresas vinculadas a la cúpula gobernante, por lazos de familia o compromiso político. La libertad económica no podrá ser posible en Cuba, mientras el poder siga en manos de una familia y su élite, que a partir de 1959 desarticularon el entramado de libre mercado, empresas pequeñas, grandes y medianas, confiscándolas y haciédolas parte del poder estatal de la nación cubana.




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