El Gobierno de Estados Unidos anunció este lunes una nueva ronda de sanciones contra Cuba que alcanza al Ministerio de Turismo, varias empresas estatales y organizaciones vinculadas al aparato de seguridad del régimen, en una nueva escalada de la política de presión impulsada por la administración del presidente Donald Trump. Las medidas buscan restringir las fuentes de ingresos del Estado cubano y aumentar el costo económico para las instituciones que sostienen la estructura política y represiva de la isla. En un comunicado, el Departamento de Estado explicó que las restricciones están dirigidas contra los “pilares interconectados” del aparato estatal cubano. Según la cartera diplomática, las sanciones alcanzan a “entidades estatales que canalizan ingresos al régimen y a las fuerzas paramilitares, grupos civiles armados y organizaciones de vigilancia que reprimen al pueblo cubano”. Entre las organizaciones incorporadas a la lista de sancionados figuran las Milicias de Tropas Territoriales (MTT), un cuerpo paramilitar de carácter civil; las Brigadas de Respuesta Rápida, descritas por Washington como grupos parapoliciales organizados y entrenados por la dictadura cubana; y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC), a la que Estados Unidos atribuye tareas de vigilancia sobre los disidentes. Las nuevas medidas también incluyen a varias empresas estatales relacionadas con el comercio y la importación de combustibles, además de otras compañías vinculadas a actividades logísticas y de transporte. El Ministerio de Turismo quedó igualmente sujeto a restricciones financieras, en un contexto en el que ese sector continúa siendo una de las principales fuentes de divisas para la economía cubana. De acuerdo con la administración estadounidense, varias de las entidades sancionadas mantienen vínculos con el conglomerado empresarial GAESA, controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y considerado el principal grupo económico del país. Esa corporación ya había sido objeto de sanciones el pasado 1 de mayo y, según Washington, comenzó posteriormente un proceso de reorganización y transferencia de activos. En paralelo, el Departamento del Tesoro informó que otorgará un período transitorio hasta el 12 de agosto para que empresas extranjeras puedan concluir operaciones que involucren a dos de las compañías ahora sancionadas, GECOMEX y GEMAR, sin exponerse a medidas punitivas. Asimismo, instó a las entidades que no puedan finalizar esas transacciones antes de esa fecha a comunicarse con la oficina encargada del cumplimiento del régimen de sanciones. La decisión se produce en medio de la estrategia de máxima presión que Washington mantiene sobre La Habana desde enero. Además de ampliar las sanciones económicas, la administración Trump ha endurecido las restricciones relacionadas con el suministro energético hacia la isla, una política que ha coincidido con el agravamiento de la crisis económica y de los problemas de abastecimiento que enfrenta Cuba. El anuncio llega dos días después del quinto aniversario de las protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos se manifestaron en distintas ciudades para reclamar mejores condiciones de vida y mayores libertades. Con motivo de esa fecha, el secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó que Estados Unidos mantendrá su política hacia el régimen cubano. “Estados Unidos seguirá utilizando todas las herramientas a su alcance tanto para hacer frente a las amenazas a la seguridad nacional que plantea el régimen comunista cubano como para impulsar las reformas económicas y políticas”, afirmó. Rubio también instó a la dictadura cubana a avanzar hacia cambios internos. “Los líderes de Cuba simplemente deben optar por comprometerse con reformas reales, la paz y la prosperidad, antes de que sea demasiado tarde”, sostuvo. Además, el jefe de la diplomacia estadounidense reclamó la liberación de quienes permanecen detenidos tras las manifestaciones de 2021. “Cinco años después, cientos de cubanos siguen encarcelados injustamente”, señaló, al reiterar el llamado a la “liberación inmediata de estos y de todos los presos políticos en Cuba”. El secretario de Estado añadió que Washington ha planteado la posibilidad de una relación diferente con La Habana si el régimen implementa reformas políticas y económicas. Según indicó, Estados Unidos ha ofrecido “ayuda, asistencia para la reconstrucción y la promesa de una nueva relación entre nuestros dos países”, condicionada a la adopción de esos cambios.


