Intervención del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en la Reunión de Alto Nivel de la AGNU para conmemorar el Aniversario 40 de la adopción de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo. Nueva York, 23 de septiembre de 2026.
Señor Presidente,
Con la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de 1986, se abrió una esperanza.
Cuarenta años después, aquella promesa permanece incumplida. El actual orden económico internacional, injusto por diseño, perpetúa la dependencia y la explotación de los países en desarrollo mediante una arquitectura financiera expoliadora, y la proliferación de medidas coercitivas unilaterales.
El bloqueo económico de los Estados Unidos contra Cuba permanece en vigor y ha sido reforzado de manera sin precedentes. Estados Unidos impone a Cuba un criminal cerco energético que tiene el propósito de provocar daños humanitarios extraordinarios. Obstaculiza toda relación comercial desde cualquier país con el nuestro mediante la intimidación y la coerción, las llamadas sanciones secundarias y la presión directa sobre gobiernos y actores internacionales.
Se configura una situación crítica: un orden internacional en el que el gobierno estadounidense pretende decidir con quiénes pueden comerciar los demás, qué cooperación pueden sostener, qué combustible puede llegar o no a una isla bloqueada.
Se basa en sanciones, miedo y obediencia forzada con imposición de los intereses unilaterales de los EEUU. Este orden es insostenible, injusto y peligroso para todos los pueblos. Hoy se aplica contra Cuba; mañana puede aplicarse contra cualquier otro Estado.
El gobierno de EE.UU. no logrará el objetivo de doblegar la voluntad del pueblo cubano ni que Cuba renuncie a su derecho a la libre determinación.
Junto al Movimiento de Países No Alineados, continuaremos abogando por un mundo donde el desarrollo no sea un privilegio de unos pocos, sino un derecho al alcance de todos.
Muchas gracias
Tomado de Cubaminrex

