El pasado viernes, el Congreso de Diputados acogió el debate de dos decretos reales que daban cierto oxígeno a los inquilinos y al acceso a una vivienda, además de frenar a los fondos buitres, pero fueron tumbados por la derecha.
A última hora, la derecha independentista de Junts por Catalunya se sumó al conservador Partido Popular (PP) y a la extrema derecha de Vox para desbancar a los dos proyectos de ley.
Las calles de Madrid, principalmente, y de varias ciudades importantes españolas, ya habían ejercido presión. Una acampada en la céntrica Puerta del Sol de esta capital, cumple este domingo ocho días.
Todo se acentuó cuando a fines de septiembre, una mujer de 87 años, con limitaciones físicas, fue desahuciada de su hogar después de residir en el mismo lugar durante 71 años pagando un alquiler módico gracias a la herencia de sus padres.
Maricarmen Abalos se convirtió en símbolo de la lucha encabezada por el Sindicato de Inquilinas. El fondo buitre Ubergestión, causante del problema, terminó negociando la devolución del inmueble a la señora, que volverá a ocupar cuando sea dada de alto hospitalaria.
Ante la derrota parlamentaria, Sánchez se tomó el fin de semana para reflexionar y probablemente el lunes anuncie una decisión. Según fuentes oficiosas, realiza consultas con distintos frentes para llegar a una conclusión.
Entre sus allegados, algunos incluidos ministros socialistas, consideran que es el ahora o nunca el llamado a las urnas, que según los reglamentos sería para el 29 de noviembre.
Sin embargo, otras fuerzas de izquierda consideran que es darse un tiro en el pie, como el portavoz en el Congreso de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), Gabriel Rufián, quien pidió a Sánchez, que actúe con «cabeza fría» y tenga en cuenta que «no tienen nada a su izquierda para poder sumar».
En cambio, la líder de Podemos, Ione Belarra, remarcó hoy que la gente «no quiere elecciones», sino soluciones y en esta línea, pidió al jefe del Ejecutivo aprobar un nuevo real decreto ley en materia de vivienda «ambicioso».
Belarra demandó medidas como la expropiación de los fondos buitres, el cierre de los pisos turísticos o la bajada del alquiler por ley, y que, ante un posible nuevo rechazo por parte del Congreso, sea aprobado «cada mes».
«La gente no quiere elecciones, quiere soluciones, y lo que le estamos exigiendo al Gobierno de España es que traiga un real decreto ley ambicioso (…)”, sentenció.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reiteró que está listo para gobernar con iniciativas que solucionen de una vez y por todas, el tema de la vivienda.
Más visceral, el mandamás de la ultraderecha de Vox, Santiago Abascal, dijo que la hora cero de “la traición de Sánchez” ha llegado y los españoles claman por el derecho a un Ejecutivo patriótico con apego a la “prioridad nacional”.
Adelantar elecciones para el 29 de noviembre puede ser un arma de doble filo para la izquierda, pero al mismo tiempo, no hacerlo dejaría una legislatura endeble por la desafección total de Junts, más el resto del abanico de derechas, y dudas en el ala progresista del país ibérico.

