La Jiribilla estrenará cada martes, a partir del próximo 6 de octubre, un capítulo del libro Escuchando a los muertos. Notas sobre el espiritismo en Cuba, América Latina y otras regiones del mundo, escrito por Abel Prieto y Liliam Álvarez; obra se que propone rescatar la memoria de un movimiento espiritual y social que, pese a los prejuicios, dejó huellas profundas en la historia y la cultura.
El primer capítulo del enjundioso texto que contó con la colaboración del Dr. Enrique Alemán, médico, antropólogo y líder del proyecto sociocultural y religioso Cabildo Quisicuaba, revela que el propósito no es académico, sino ofrecer notas y reflexiones sobre el espiritismo, un movimiento que floreció entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX.
Sus corrientes se caracterizaron por el librepensamiento, el antidogmatismo, el feminismo y el antirracismo, en busca de la secularización de la enseñanza y la sociedad; de ahí que los autores buscan una visión más justa y objetiva, frente a los prejuicios que aún lo asocian con ignorancia o atraso.
El libro de Abel Prieto y Liliam Álvarez se propone rescatar la memoria de un movimiento espiritual y social que, pese a los prejuicios, dejó huellas profundas en la historia y la cultura.
El espiritismo, se explica, atrajo a personalidades célebres como Víctor Hugo, Oscar Wilde y Abraham Lincoln, quienes intentaron comunicarse con los muertos; incluso la reina Victoria mostró interés en contactar con su difunto esposo.
Por la parte cubana se identificaron como espiritistas figuras como Emilio Bacardí y Moreau —lector ferviente de Kardec—, y Francisco Salgado, teniente del Ejército Libertador; además de otros patriotas, como el Dr. René Vallejo, médico y Comandante del Ejército Rebelde, muy cercano al líder revolucionario Fidel Castro.
Un caso emblemático descrito en el primer capítulo de Escuchando a los muertos es el de Francisco María González Quijano, colaborador de José Martí en la fundación del Partido Revolucionario Cubano y presidente fundador de la Sociedad Espiritista de Cuba, que organizó el Primer Congreso Nacional Espiritista en 1920.
Durante la lucha por la independencia, la Iglesia Católica intensificó su apoyo al gobierno colonial, llegando a financiar al ejército español y bendecir sus tropas. Este alineamiento con el poder colonial generó rechazo entre los patriotas, que buscaron alternativas espirituales; ya que dicha doctrina ofrecía una conexión directa con los muertos, accesible a cualquier persona sin importar edad, raza o nivel educativo, en contraste con la rigidez eclesiástica, sostienen los autores.
Quienes se adentren en el libro escrito por Prieto y Álvarez, podrán descubrir que el espiritismo en la mestiza antillana se nutrió de diversas fuentes: el catolicismo popular, mezclado con elementos africanos traídos por los esclavizados; las creencias africanas, que compartían la comunicación con los muertos; y las prácticas indígenas, como las de los arahuacos, que ya establecían vínculos con los espíritus antes de la llegada de Colón.
“Escuchando a los muertos invita a reflexionar sobre la vigencia del espiritismo en la sociedad actual; a saber, su carácter inclusivo y democrático, su capacidad de diálogo con otras tradiciones, y su papel en la construcción de identidades culturales…”
Justo, en este sentido, el Dr. Alemán es ponderado por los investigadores al compartir su tesis de que esas raíces indígenas y africanas hicieron del Espiritismo una parte esencial de la cultura e identidad patria, símbolo de resistencia y diversidad.
Ahora bien, más allá de la historia, Escuchando a los muertos invita a reflexionar sobre la vigencia del espiritismo en la sociedad actual; a saber, su carácter inclusivo y democrático, su capacidad de diálogo con otras tradiciones, y su papel en la construcción de identidades culturales, que lo convierten en un fenómeno que merece ser revisitado sin prejuicios.
Con esta publicación semanal, La Jiribilla abre un espacio para redescubrir un movimiento que, entre mesas parlantes y congresos, entre mambises y poetas, entre raíces precolombinas y africanas, sigue resonando en la memoria cultural de Cuba y América Latina; solo hay que tener la voluntad de aguzar el oído para escuchar sus voces.
