«En Cuba hoy se vive mejor que mañana»: Cubano sobre la falta de esperanzas

Un fotógrafo y emprendedor cubano de Pinar del Río resumió en una frase la realidad que viven millones de personas en la isla: en Cuba, el presente es más seguro que el futuro.
Mikely Arencibia Pantoja publicó en Facebook una reflexión que circula ampliamente en redes sociales y que describe, con precisión dolorosa, la pérdida del horizonte de mañana como fenómeno colectivo.
«En Cuba hoy se vive mejor que mañana. Y sí, puede sonar absurdo, pero nosotros sabemos que es una descripción dolorosamente real», escribió Arencibia, invirtiendo la lógica que rige la vida en cualquier sociedad funcional.

En condiciones normales, las personas sacrifican el presente confiando en que el futuro recompensará el esfuerzo: estudian para conseguir un mejor empleo, trabajan para ahorrar, emprenden para crecer. En Cuba, explica Arencibia, esa lógica se ha roto por completo.
«Si hoy encontraste un alimento, no sabes si mañana volverás a verlo. Si hoy hubo electricidad, nadie puede asegurarte que mañana la habrá. Si hoy apareció un medicamento, puede desaparecer durante meses. Si hoy tu salario es insuficiente, mañana probablemente alcance menos», detalla el texto.
El resultado, según el autor, es que la planificación desaparece y la improvisación toma su lugar: «La lógica planificación de nuestras vidas desaparece y es reemplazada por la improvisación».
Esta reflexión llega en medio de una de las peores crisis económicas y humanitarias que ha atravesado Cuba en décadas.
Las proyecciones para 2026 apuntan a una caída del PIB cubano de entre 6,5% y 7,2%, la inflación está fuera de control, y los apagones alcanzan hasta 20 horas diarias en algunas provincias. La ONU alertó en mayo de 2026 que la escasez de combustible afecta el acceso a salud y servicios básicos en toda la isla.
Arencibia no es ajeno a este tipo de reflexiones. El 3 de julio describió al cubano como un «administrador profesional de la escasez» y advirtió que la capacidad de sobrevivir no debe confundirse con calidad de vida.
El 8 de julio publicó «Normalizar lo anormal», donde señaló que los apagones han llegado a restructurar incluso el lenguaje cotidiano, con expresiones como «¿cuándo es el apagón de nosotros?».
Para el autor, la consecuencia más visible de esta pérdida de futuro es la emigración masiva, pero no por las razones que suele suponerse: «Quizás por eso tantos cubanos no emigran buscando riqueza. Emigran buscando algo mucho más sencillo: la posibilidad de volver a creer que el mañana puede ser mejor que el hoy».
Los datos respaldan esa lectura. El economista Juan Carlos Albizu-Campos estimó que entre 2020 y 2024 emigró el 24% de la población cubana, y más de 250,000 cubanos salieron del país solo en 2024. Una encuesta de septiembre de 2025 reveló que el 93% de los participantes se iría de Cuba «mañana mismo» si pudiera.
Arencibia cierra su reflexión con una advertencia que trasciende lo individual: «Un país comienza a morir cuando sus ciudadanos dejan de esperar un mañana mejor. Y comienza a renacer el día en que recuperan la esperanza de construirlo».
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