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En las últimas semanas tomaron cuerpo legal la gran mayoría de las transformaciones económicas que el gobierno cubano anunciara el pasado mes de junio, las cuales incluyen un grupo de nuevas posibilidades para el sector privado que muchos pensaron no ver nunca aplicadas por el gobierno cubano.
Según Oniel Díaz Castellanos, gerente general de Auge, “entre las más importantes creo que está toda la eliminación de prohibiciones; pudiéramos mencionar en primer lugar el nuevo listado de actividades prohibidas, donde ha habido un cambio sustancial en la cantidad de actividades que ya no están prohibidas e incluso actividades muy interesantes como es el sector financiero, que queda completamente desprohibido, o muchas profesionales que, si bien no están totalmente desprohibidas, están en una categoría denominada autorizable y que depende de regulaciones específicas que el gobierno tendrá que ir emitiendo”.
Estos nuevos pasos, si bien aportan movimientos muy necesarios y esperados para el sector, vuelven a poner a los más antiguos empresarios privados en Cuba ante un terreno desconocido.
Para muchos de ellos, hacer sobrevivir sus negocios ha implicado no solo los retos del contexto económico del país, sino los constantes cambios legislativos que tampoco les han permitido proyectar su crecimiento empresarial de una sola vez.
Maricel Ponvert dirige desde hace diez años el Centro Holístico D´Marie y desde hace más de un año espera por la aprobación para cambiar el estatus legal de su negocio de TCP a Mipyme. Pero en esta década de existencia, esta no es la primera vez que tiene que asumir cambios para mantenerse a flote con lo que va marcando las legislaciones o aprovechar las nuevas oportunidades.
“Los vaivenes han sido bastante continuos e inestables y eso a veces te crea la duda de si seguir adelante o no hacerlo. Por ejemplo, nosotros comenzamos en el 2016 con el régimen simplificado; podía tener cinco trabajadores y tenía que contratar a mi esposo como trabajador. Luego, a los dos años, pues ya pasamos a un régimen general donde ya teníamos que hacer una declaración jurada, tuve que acudir a una contadora, pero pude desemplear a mi esposo porque ya no hacía falta que mi esposo fuera mi empleado. A los dos o tres años, mi esposo tuvo que volver a ser empleado y tuve que hacer un proyecto nuevo con respecto al centro, al negocio, a todo, empezar prácticamente de cero”, cuenta Maricel.

Según ella, “quizás si hace diez años atrás yo hubiese comenzado con las facilidades que hay hoy, pues hoy mi empresa fuera una gran empresa”.
Esa es una de las razones por las que muchos empresarios, si bien celebran las nuevas oportunidades que se abren, sienten cierto recelo. A ello se unen las circunstancias económicas del país, que han ido en retroceso constante desde 2020.
El Centro Holístico D´Marie además ha sobrevivido a la pandemia y al reordenamiento económico. Hoy se mantiene a flote ante el alza constante del dólar, la situación energética y muchas otras trabas.
Así, todos los negocios de cualquier rama que hoy operan en el país, los veteranos y los más recientes, tratan de salir a flote en esas condiciones.
Un nuevo panorama
“Hoy las regulaciones respaldan un grupo nuevo de derechos, de prerrogativas que le han sido otorgados al sector privado que, de manera conjunta con la Constitución del año 2019 y los cambios que han venido ocurriendo de manera normal en los últimos años, configuran un panorama distinto”, afirma Oniel Díaz.
La mirada que podemos dar a estas liberaciones no es solo factual; habla también de una voluntad política y sobre todo del espacio que los empresarios cubanos privados han sabido ganarse con su constancia a prueba de cualquier circunstancia y de los resultados de su gestión, que finalmente parece que se comienza a reconocer.
El impacto de ellas podemos decir que es también emocional para este sector, que con cada cambio va sintiendo que se reconoce más su papel y espacio.

Para Manuel Eireos, socio y gerente comercial de Emlo Textil SRL, “lo más importante de las nuevas normativas que han salido es, primero, la autonomía. Un sector empresarial, si no tiene autonomía, no puede crecer”.
“Estos cambios son bastante positivos, pues algo que estamos esperando hace bastantes años y que ahora se contextualice y, más que nada, que ya esté escrito en un documento, es un paso de avance bastante grande para el empresariado cubano”, opina Yaiselis Ramírez, presidenta de Atinta SURL.
Las nuevas medidas también continúan acercando el lugar del empresariado privado al del estatal, lo que para Adis González, CEO de la empresa organizadora de eventos As de Sueño, se debe a que “ahora mismo somos el sostén principal (de la economía) y creo que a futuro lo vamos a seguir siendo, sobre todo porque lo vamos a querer seguir siendo”.
“Básicamente, están poniendo al empresariado como un centro dentro de la sociedad y dentro del país como tal, entonces sí creemos que nos están reconociendo y creo que puede ser bastante favorable, ya que podemos aportar un poco más a la situación actual en que está el país”, afirma Yaiselis Ramírez con su experiencia de cinco años en el mercado, dos años como TCP y tres años como mipyme.
“Yo diría que el sector empresarial ahora está en un mejor terreno en cuanto a legitimidad ante los ojos de las autoridades, del país, de la sociedad de manera general; eso es importante, pero no tiene que necesariamente esto implicar de forma automática un mejor momento en términos de negocio o de retorno favorable para la actividad privada de forma rápida o inmediata.
“La vida dirá qué ocurre en los próximos meses y sobre todo dirá mucho de cómo se van a implementar todas estas regulaciones que ya están escritas en papel, pero falta que la vida, a través de los funcionarios que las ejecutan, escriban con el trazo que les corresponde la realidad o no que van a tener”, nos dice Oniel sobre un tema fundamental: ¿qué sucederá más allá del papel?
Lluvia sobre terreno mojado
Estas nuevas posibilidades llegan en el peor contexto económico que el país ha conocido, poniendo entonces la disyuntiva de si realmente podrán ser aprovechadas al máximo por el sector o se tratará de un nuevo momento en que su implementación vaya chocando con tantos tropiezos que no lleguen a verse sus necesarios resultados en la economía de la isla.
“Ahora es muy difícil darle la denominación de panorama ideal o perfecto porque no lo es. O sea, todo esto ocurre en un contexto de enormes restricciones, de escasez de energía, sin un sistema bancario funcional actualmente en el país y con el peso tremendo de las sanciones del gobierno de los Estados Unidos sobre Cuba que afecta al sector privado también”, nos recuerda Oniel, quien lleva 12 años al frente de Auge asesorando al empresariado cubano.

Además, asegura que con el anuncio de todas estas nuevas posibilidades han notado “un aumento del entusiasmo”, pero asegura que no tan amplio como el que percibieron cuando en 2021 se autorizaron las mipymes por primera vez.
“Ahora debo decir que es un optimismo, si pudiéramos llamarlo de esa manera, marcado por un profundo realismo. O sea, no veo un entusiasmo desenfrenado o un entusiasmo incrédulo con respecto a lo que está ocurriendo ahora. Veo empresarios cautelosos, dispuestos a entender y aprovechar las oportunidades”, dice Oniel, pero nos recuerda que, más allá de la condición compleja del país, el Gobierno cubano tiene que ganar la confianza del empresariado.
“No basta con que se publiquen regulaciones; es un paso importante y hay que reconocerlo. No basta que los principales dirigentes digan ante medios que se están haciendo cambios que son irreversibles o que van a perdurar por largo tiempo. Yo creo que hay toda una historia precedente de falta de credibilidad, de desconfianza, de una relación, digamos, tirante o difícil, que hay que pasar por encima de ella y eso solo se va a lograr con mucha persistencia, con mensajes claros, con una aplicación consistente e infalible de lo que está regulado para los dos lados, para el lado del sector privado, pero también a lo que le corresponde al gobierno, a las autoridades del exigir como parte del funcionamiento de la actividad principal”, explica.
“Tiene que haber predictibilidad, tiene que haber estabilidad y tiene que construirse esa confianza. En última instancia, eso es lo que va a terminar permitiendo que, ojalá en poco tiempo, en solo apenas unos años, podamos decir que se ha construido una confianza real y que hay un entorno completamente distinto para la actividad empresarial en el país”, nos dice respecto al tiempo en que podremos percibir los resultados de los pasos que hoy se dan.
El hoy para el mañana
A pesar de todo ello, no puede desconocerse la positividad de todos estos cambios legislativos; son una base fundamental que cambia la perspectiva de los que ya están actuando en el terreno empresarial cubano y muestra que las puertas abiertas son umbrales más alentadores para aquellos que están por entrar.
“Más vale tarde que nunca, y todo está con la inteligencia, que el empresario sepa manejar esta situación. Tengo fe en que esto no vuelva a cambiar, tengo fe de que el camino recorrido y las dificultades que hemos tenido sepamos revertirlas porque sí considero que Cuba tiene personas inteligentes y personas con un perfil empresarial tremendo, lo que necesitan es libertad para poder hacer las cosas bien hechas y poder llegar a cumplir el objetivo”, dice alentada Maricel.

Para Manuel, “más vale ahora y pensar en el futuro, pensar en un país, pensar que la posibilidad de sacar nuestra economía adelante”, mientras Adis considera que “hay una división de intereses”.
“Hay un interés por el trabajador privado, pero hay un interés grande en una inyección de capital que el país necesita para poder salir de la crisis, para poder respirar dentro de tantas dificultades que tenemos, que es prácticamente en todos los frentes, es en educación, es en salud, es social, es económica; y evidentemente el interés no va solamente apuntando hacia un trabajador por cuenta propia o hacia una empresa emergente; el interés debería ir hacia una solución global de impacto en todos los frentes que ahora mismo tenemos en crisis”.


