«El tiempo se le ha acabado al país»: Saladrigas, sobre la crisis en Cuba
El empresario cubanoamericano, al frente del Cuba Study Group, critica las reformas de Díaz-Canel por carecer de base jurídica y repetir promesas incumplidas desde 2011
El empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, presidente del Cuba Study Group, lanzó este lunes una advertencia categórica al analizar las reformas económicas presentadas por Miguel Díaz-Canel el pasado viernes: «Ya el tiempo se le ha acabado al país».
Saladrigas hizo estas declaraciones en una entrevista con Tania Costa, en CiberCuba, en la que evaluó el paquete de reformas económicas anunciado por Díaz-Canel el 12 de junio, que incluye mayor autonomía municipal, apertura a la inversión de la diáspora y reducción de ministerios de 27 a 20.
El presidente de Cuba Study Group reconoció, como novedad positiva, que los cubanos del exterior podrán invertir en igualdad de condiciones que los extranjeros, pero cuestionó con dureza el resto del paquete. Recurrió al famoso anuncio publicitario de la cadena Wendy’s para ilustrar su escepticismo: «¿Dónde está la carne? Cuando te traen el hamburger, ¿dónde está la carne del hamburguer? Y la carne falta».
El señalamiento apunta a un patrón histórico: muchas de estas medidas ya figuraban en los Lineamientos de 2010-2011 aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, y nunca se implementaron plenamente. Han transcurrido 15 años sin que el régimen diera seguimiento real a sus propias promesas de descentralización.
Saladrigas exigió acción legislativa inmediata: «Yo no entiendo por qué no pueden decir: a partir de mañana la Asamblea del Pueblo Popular va a debatir esta medida y se va a pasar esa reforma».
También añadió que cada medida debe tener una base jurídica sólida y ser coherente con las demás. «¿Cuál es la base jurídica de cada una de estas reformas? Y todas tienen que estar consistentes una con la otra. Si no, no funcionan».
En cuanto al contexto geopolítico, Saladrigas se refirió al acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, cuya firma está prevista para este viernes 19 de junio en Suiza, como un factor que podría acelerar los tiempos para Cuba al liberar la atención de Washington. Aunque reconoció que ese proceso pudo haber sido una distracción, afirmó: «Yo creo, y soy de los que lo creen, que la administración y el secretario de Estado siguen prefiriendo un cambio sin necesidad de una intervención militar».
Sin embargo, advirtió que la presión estadounidense también golpea al pueblo cubano, lo que convierte la situación en «muy crítica, muy peligrosa y muy difícil».
Saladrigas describió el momento como un ejercicio de precisión extrema. «Estamos llegando a un punto donde hace falta un fine tuning del volumen, y si se va a la mano un poquito, la crisis humanitaria se convierte en algo extremadamente severo, y ya está sucediendo».
«Si hacemos estos cambios mal, todo esto va a tener impacto en la economía. Va a demorar la inversión extranjera, vamos a caer en 17,000 disputas, 17,000 problemas, como son los problemas de las reclamaciones de las propiedades existentes».
Para Saladrigas, lo que está en juego no es solo la economía, sino el bienestar de toda una población. «Son millones de cubanos que si no se restablece rápidamente un orden y un crecimiento económico rápido van a vivir una crisis humanitaria prolongada de muchos años».
Asimismo, fue contundente al descartar la estrategia de dilación que históricamente ha empleado el régimen. «Desafortunadamente, ganar tiempo puede ser una estrategia, pero no es una realidad, no da resultado». Su veredicto final no dejó margen a la ambigüedad: el país no tiene más tiempo que perder.
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