Cuando ocurre un primer fallo en la erección, antes o durante el coito, las alarmas se disparan en la mente masculina y surge la angustia del segundo intento
Vamos a tratar un tema harto delicado, en especial, para los hombres, y complejo desde los puntos de vista anatómico y fisiológico. Ante todo, permítame apuntar que los órganos vinculados con la erección del pene son, como otras partes del cuerpo, propensos a tener altibajos. Si usted padece, digamos, de diabetes o de tiroides, y presenta irregularidades, no pasa nada. Sigue un tratamiento y la vida continúa igual. Sucede que en el caso de la disfunción eréctil, el hombre convierte el problema en una humillación, en un asunto de impotencia.
Sin embargo, amable lector masculino, permítame informarle que según el sitio www.clinicbarcelona.org, uno de cada cinco hombres mayores de 18 años tiene problemas de erección. Por su parte, el sitio web pmc-ncbi-nlm-nih-gov ofrece la cifra siguiente: el pasado año 322 millones de hombres –registrados– sufrieron disfunción eréctil, número nada despreciable.
Una aclaración oportuna: se tiene disfunción eréctil si los fallos se prolongan durante seis meses, algo momentáneo no es motivo de preocupación.

Con el objetivo de lograr una erección firme y prolongada, el cerebro, los nervios, las hormonas y los vasos sanguíneos necesitan trabajar en conjunto. Si algo interfiere con estas funciones, puede conducir a problemas de flacidez.
Vayamos a las causas físicas del asunto. En la segunda parte de este trabajo analizaremos las psíquicas, aunque es preciso apuntar que ambas trabajan mancomunadamente.
Un correcto funcionamiento de los órganos sexuales masculinos, sin importar la edad, necesita de estos elementos básicos: adecuada cantidad de testosterona, buena circulación sanguínea y transmisión correcta de las órdenes desde el cerebro a la región pélvica.

La testosterona
Es una hormona producida por los testículos y es la causante del deseo sexual, el desarrollo corporal y la apariencia física de un hombre.
Un nivel bajo de esta hormona desmotiva la libido en el hombre, es decir, su deseo sexual. El exceso de grasa corporal puede disminuir los niveles de testosterona, pues la grasa produce una enzima llamada aromatasa, que convierte la testosterona en estrógeno, hormona la cual confiere a las mujeres sus cualidades femeninas.
Los alimentos altamente procesados y carbohidratos muy refinados suelen también ser enemigos de la testosterona.
Si usted desea mejorar su nivel de esta hormona, los especialistas sugieren lo siguiente: mantener un peso saludable, hacer ejercicio regularmente, especialmente sentadillas profundas, dormir lo suficiente, reducir el estrés y limitar al máximo el consumo de alcohol y tabaco.
Se recomienda también comer frutas, entre ellas, el aguacate y el plátano, ricos en vitamina D y B, en zinc y potasio, sustancias colaboradoras con la producción de testosterona.

Buena circulación sanguínea
Las arterias y las venas transportan sangre hacia y desde el pene. Estos vasos sanguíneos desempeñan un papel importante en las erecciones. Durante ese proceso, las arterias se dilatan para aumentar la irrigación sanguínea. La sangre llena dos tubos de tejido esponjoso en ese miembro, conocidos como cuerpo cavernoso. Esto hace que los mencionados tubos se hinchen, el pene aumenta de tamaño y se ponga rígido. Esa inflamaciónnaturalbloquea las venas del miembro masculino, atrapa la sangre y mantiene la erección.
Cuando existe un problema en las arterias –obstrucción o estrechamiento–, puede ocurrir una disminución en el flujo sanguíneo y la capacidad de alcanzar o mantener la rigidez adecuada.
Las arterias pueden dañarse por exceso de nicotina. Los especialistas recomiendan eliminar o disminuir el consumo de tabacos o de cigarrillos.

El sitio mavifarmaceutica.com indica que la actividad física regular es esencial si se desea mantener una buena circulación: Caminar, correr o andar en bicicleta ayudan al corazón a bombear sangre de manera más eficiente; también estirar los músculos antes y después de un ejercicio mejora la flexibilidad de estos y facilita el flujo del vital líquido.
Varios artículos revisados por el autor de este trabajo señalan que el zumo de remolacha mezclado con el de jengibre y gotas de limón, incrementa el flujo sanguíneo en la pelvis.
Transmisión correcta de las órdenes desde el cerebro a la región pélvica
Con la finalidad de tener un buen desempeño sexual, es imprescindible que el cerebro y la región pélvica tengan buena comunicación, en especial, con el nervio pudendo, uno de los principales de esa área. Este nervio transmite información motora y sensorial desde la zona genital, y recorre los músculos del suelo pélvico que sostienen los órganos y termina en los genitales externos. Una correcta protección de ese nervio es necesario para la función eréctil. Se recomienda no permanecer sentado ni montar bicicleta durante tiempos prolongados, y controlar el estrés, la diabetes y la presión alta. También es indicado mantener un peso saludable y dejar de fumar.
Se debe evitar en lo posible los siguientes medicamentos: antidepresivos, los betas bloqueadores contra la presión arterial alta, la digoxina, los somníferos o contra la úlcera péptica.
La entrada El temor al segundo fallo (I) se publicó primero en Revista Bohemia.