El régimen pone contra las cuerdas a los cubanos: comer es difícil y cocinar cada vez cuesta más

El régimen cubano elevó el precio oficial del cilindro de gas licuado de petróleo (GLP) de 10 kilogramos a 350 pesos cubanos, un alza de cerca del 64 % frente a los 213 pesos tomados como referencia por el observatorio independiente Food Monitor Program (FMP).
La medida, unida a la escasez de este combustible, coloca a las familias cubanas en una situación cada vez más precaria.
El incremento quedó formalizado mediante la Resolución 155/2026, publicada en la Gaceta Oficial, en momentos en que millones de familias cubanas destinan prácticamente todos sus ingresos a sobrevivir.
Además, determinados cilindros y accesorios comenzarán a venderse en dólares, profundizando la dolarización de bienes esenciales.
El precio oficial anterior del cilindro era de 225 pesos cubanos, vigente desde marzo de 2024, aunque FMP toma como referencia una tarifa de 213 pesos.
La escalada histórica es elocuente: de 110 pesos antes de 2021 a 180 en marzo de ese año, luego a 225 en 2024 y ahora a 350, una triplicación en apenas cinco años.
El encarecimiento del combustible golpea a hogares que ya no tienen margen. Según los cálculos realizados por FMP en 2025, dos adultos en La Habana necesitan alrededor de 41,735 pesos cubanos al mes para sostener una dieta apenas suficiente.
Y ese cálculo ni siquiera contempla los costos de cocción ni otros servicios básicos que se consiguen únicamente en el mercado negro.
La situación se agrava porque el GLP dejó de ser una opción confiable mucho antes de este aumento.
Las interrupciones crónicas en su distribución empujaron a miles de familias a depender de la electricidad para cocinar, pero la red eléctrica también colapsa con apagones de hasta 20 y 24 horas diarias en varias provincias.
Ante ese doble bloqueo —sin gas y sin luz—, muchas familias recurrieron al carbón vegetal y la leña, alternativas que tampoco son accesibles: un saco de carbón puede costar casi la mitad del salario mensual, con precios que oscilan entre 3,200 y 5,000 pesos según la provincia, frente a un salario promedio oficial de 6,930 pesos.
En junio, las balitas de gas se vendían a 24 dólares en plataformas como KMCero y llegaban a revenderse por 50 dólares en el mercado informal. En julio alcanzaron los 70,000 pesos en Sancti Spíritus, según reportes recientes.
El panorama alimentario de fondo es crítico. La Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025 de FMP, realizada con más de 2,500 respuestas en las 16 provincias, reveló que uno de cada tres hogares cubanos tuvo al menos un miembro que se fue a dormir sin comer en el último año, un deterioro de 9,3 puntos porcentuales respecto a 2024.
Más del 60 % de las familias modificó sus dietas y rutinas, y muchas eliminaron una toma de alimentos diaria.
Y la dolarización de cilindros y accesorios añade otra capa de exclusión. «Para la mayoría de las familias que dependen exclusivamente de salarios estatales o pensiones pagadas en pesos cubanos, esto supone una nueva barrera de acceso», advierte el observatorio.
FMP concluye que «el encarecimiento del gas añade un nuevo eslabón a una cadena de costos que hace cada vez más difícil algo tan básico como llevar comida caliente a la mesa», en una economía donde la crisis energética, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo operan de forma simultánea sobre los mismos hogares que ya no tienen con qué responder.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y alimentaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué ha aumentado el precio del gas licuado en Cuba?
El precio del gas licuado en Cuba ha aumentado debido a la escasez de combustibles y el incremento sostenido de los costos, según justificó el gobierno en la Resolución 155/2026. Esta situación se agrava por la falta de importaciones de petróleo y la crisis energética que atraviesa el país.
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¿Cómo afecta la dolarización del gas y cilindros a la población cubana?
La dolarización de cilindros y accesorios excluye a la mayoría de las familias que dependen de salarios en pesos cubanos, ya que deben pagar en dólares para acceder a estos bienes esenciales. Esto añade una barrera adicional para muchas familias que ya luchan por satisfacer sus necesidades básicas.
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¿Qué alternativas tienen los cubanos para cocinar ante la falta de gas y electricidad?
Debido a las interrupciones en el suministro de gas y electricidad, muchas familias cubanas han recurrido al carbón vegetal y la leña como alternativas para cocinar. Sin embargo, estas opciones también son costosas y escasas, lo que agrava la situación de precariedad.
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¿Cuáles son las consecuencias del colapso del sistema energético en la alimentación de los cubanos?
La falta de acceso estable a electricidad y gas licuado compromete la capacidad de cocinar y conservar alimentos, lo que ha llevado a que un porcentaje significativo de la población sufra inseguridad alimentaria. Según encuestas, más del 33% de los hogares tiene miembros que se duermen con hambre.
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¿Cómo ha respondido el gobierno cubano ante la crisis energética actual?
El gobierno cubano ha adoptado medidas como el aumento de precios del gas y la promoción del uso de carbón y leña como soluciones temporales. No obstante, estas medidas han sido insuficientes para resolver la crisis estructural del sistema energético y han profundizado las dificultades para la población.
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