El casi oro de la cubana Marlyn Pérez
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El casi oro de la cubana Marlyn Pérez

Santo Domingo, 26 jul (Prensa Latina) La plata, brillante y noble, es un trofeo que lleva consigo la sombra del oro, el sabor amargo de lo que pudo ser, pero el segundo lugar de la taekwondoca Marlyn Pérez en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026 puede marcar un antes y un después en su carrera.

Hoy lo siente como un dolor punzante, una herida que se abre al rozar con los dedos el cielo solo para sentir que se escapa entre sus manos, pero la lógica tristeza no le borra el orgullo de lo logrado, que no fue poco.

Me siento mal, no por el resultado, sino porque sabía que podía ganarlo, porque tengo el mismo o más potencial que ella para eso, pero contenta porque es una medalla que aporto a mi país, a mis compañeros, a todas las personas que estuvieron detrás de mi preparación y de mi entrega, dijo tras caer en el último segundo en la final de los 53 kilogramos.

Esa distancia minúscula, casi invisible entre el oro y la plata en el deporte, puede transformarse en un abismo inmenso si no se gestiona correctamente, sobre todo cuando te queda un mundo por delante, como a esta chica a sus 24 años.

Me hubiera gustado regalarle la medalla de oro a Cuba, a mi familia, a mis compañeras, a todo un equipo de trabajo, y en especial mi hermano, que desgraciadamente no me puede ver porque falleció, dijo con voz entrecortada.

En su corazón siente la melancolía de haber estado tan cerca, tan cerca que cada latido recuerda lo que falta, pero en esa plata brillante hay también una historia de esfuerzo, de noches sin descanso, de sueños tejidos con hilos de perseverancia.

Siento como que me confié, y en un deporte de combate cuando cometes un error y se te va un detalle, se te va el combate entero, una competencia y una medalla, señaló.

Tiene que entender que más que una derrota es un capítulo más en la larga travesía hacia el oro y cada lágrima derramada este domingo en el Pabellón de taekwondo del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte forma un relato que nadie más puede contar con tanta verdad.

No duden nunca de que todo lo hice por Cuba, por mi bandera, por mi pueblo, y que nunca pasó por mi mente rendirme o dejarme ganar, simplemente me equivoqué, pero aprenderé, sostuvo.

Y fue esa la mayor verdad y su mayor enseñanza, porque no hay gloria sin lucha, ni victoria sin momentos de querer rendirse.

lp

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