El cáncer castrista, la quimioterapia y la hipocresía en la ONU
Pretender que el embargo es la causa principal de los males de Cuba es sostener una mentira propagandística repetida hasta el cansancio. El embargo es parte del tratamiento para contenerlo y contribuir a su erradicación, y si no ha dado el resultado esperado, es por quienes se empeñan en alimentar el cáncer y atacar la cura

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Menos de 20 minutos necesitaron ayer los representantes estadounidenses ante la ONU, Mike Waltz y Jeffrey Bartos, para derribar el castillo de mentiras y justificaciones sostenido durante años por el régimen castrocomunista para justificar la opresión y la miseria que imponen al pueblo cubano.
“Culpar a Estados Unidos es el único plan económico que le queda a La Habana”. “El único embargo es la guillotina que el régimen mantiene sobre las cabezas de sus propios ciudadanos”. Dijo Waltz. “…Ese es el verdadero embargo contra Cuba…el que el régimen impone a su propio pueblo, a la libertad de expresión, a la fe, a la iniciativa empresarial, al disenso, a los derechos políticos, a la esperanza y ahora, literalmente, a la luz”.
Cuando el embajador de EEUU hizo mención al 11 de julio de 2021, los representantes de la tiranía le interrumpieron. Es una fecha que luego de cinco años sigue asustando mucho a los jerarcas del partido comunista. Pero Waltz continuó imperturbable: “Puede seguir golpeando la mesa, amigo mío. Esto no es La Habana. Esto son los Estados Unidos de América. Esto son las Naciones Unidas. Y alzaremos la voz, nos haremos oír y no permitiremos que nos silencien como a su propio pueblo. Así que, sigan golpeando la mesa”.
Muy impactante resultó el momento donde el representante estadounidense mencionó a varios presos políticos cubanos y mostró sus fotografías: “Luis Manuel Otero Alcántara. ¿Saben cuál fue su delito? Está en una prisión de máxima seguridad. –Ayer sacado para una “dependencia del gobierno” hasta su liberación definitiva en tres días, según el diario español El País- Su delito, según el propio régimen, es la expresión artística. Su delito es ser artista, Señor presidente”. Y así continúo con otros cinco presos políticos emblemáticos.
Preocuparse más por el embargo estadounidense contra el régimen castrista, que por el bloqueo sistemático que esa criminal tiranía impone a los derechos y libertades fundamentales del pueblo cubano, es como estar en contra de la quimioterapia por sus reacciones adversas y preferir que continúe avanzando el cáncer agresivo que devora el organismo y que, a diferencia del cáncer clínico, resulta más contagioso que la COVID-19.
La tiranía que controla a Cuba desde hace 67 años destruyó las instituciones, la economía, la sociedad y, sobre todo, aplastó la libertad de millones de cubanos. Es un cáncer que reprime, encarcela, tortura, exilia y empobrece. Que mantiene presos políticos en condiciones inhumanas, prohíbe la libertad expresión, asociación, reunión y manifestación pacífica. No permite al pueblo elegir a sus gobernantes. Controla la economía hasta el punto de generar miseria extrema, escasez crónica y dependencia, mientras la élite se enriquece sin medida.
Frente a este cáncer, el embargo estadounidense funciona como la quimioterapia o la radioterapia necesarias. No es el origen del mal, es una respuesta, imperfecta pero real, a una dictadura que durante décadas exportó subversión, se alineó con potencias hostiles y se aferra al poder con demencial obstinación.
Pretender que el embargo es la causa principal de los males de Cuba es sostener una mentira propagandística repetida hasta el cansancio. El embargo es parte del tratamiento para contenerlo y contribuir a su erradicación, y si no ha dado el resultado esperado, es por quienes se empeñan en alimentar el cáncer y atacar la cura.
En la Asamblea General de la ONU, cada año se aprueba una resolución que condena el embargo estadounidense. Se debate, se vota con solemnidad y la tiranía presenta el resultado como una gran victoria de la “Revolución” y una derrota del “imperialismo”. El pueblo con hambre, bajo largos apagones y temor a la represión, siente que el mundo le traiciona, incluyendo a la Unión Europea, que dice defender los derechos de los cubanos y que es aliada de Estados Unidos.
Todos los años condenan la “quimioterapia, pero no existe una resolución equivalente, aprobada por amplia mayoría contra el cáncer, contra las graves violaciones a los derechos humanos en Cuba. Eso no es justo, ni siquiera neutralidad. – “Los peores lugares del infierno están reservados para quienes en tiempo de crisis dicen ser neutrales”-. Eso es hipocresía, fariseísmo de la peor especie. Es mirar para otro lado mientras el cáncer avanza y fingir que el problema real es la medicina que intenta combatirlo.
El pueblo cubano, sin embargo, no se rinde. Cada día se levanta con más firmeza y valor en medio de la cruel represión. Las tiranías tienen fecha de caducidad, y a la de Cuba, se le acaba el tiempo. Estados Unidos, junto con los pocos amigos sinceros que tenemos en el mundo, seguirá siendo un factor clave para que esa libertad llegue antes de lo que muchos imaginan. Y cuando ocurra, tendremos muy presente quienes fueron verdaderos amigos en los momentos difíciles, quienes “neutrales” y quienes, aliados de la dictadura.
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