
Foto: Tomada de Facebook
Un acontecimiento inédito marcará la participación antillana en el próximo Campeonato Mundial Juvenil de Boxeo, pactado del 16 al 27 de octubre en el balneario montenegrino de Budva. Por primera vez en la historia, dos púgiles de la rama femenina integrarán la delegación en una cita planetaria de esta categoría.
La confirmación la ofreció el comisionado nacional, Robinson Poll, al anunciar la nómina que competirá en el certamen convocado bajo el auspicio de World Boxing.
Las encargadas de quebrar esa barrera histórica serán la camagüeyana Liyanet Gómez en la división de los 54 kilogramos y la santiaguera Yenisel Durruty en los 57 kg, ambas llamadas a abrir un nuevo capítulo para el pugilismo femenino de la Isla al máximo nivel competitivo por edades.
En el sector masculino, la escuadra estará conformada igualmente por dos representantes: el habanero Iverson Acosta (55 kg) y el guantanamero Julio César Chivás (85 kg).
Ambos gladiadores llegan con rodaje internacional reciente y resultados que avalan sus credenciales, tras adjudicarse las preseas de bronce y plata, respectivamente, en la Copa Eurasia Daurin, celebrada el pasado septiembre en territorio ruso.
Sobre los hombros de Acosta y Chivás reposará la encomienda de devolver a Cuba a lo más alto del podio, una cima que resultó esquiva durante la edición precedente de 2024, escenificada en esa misma sede europea, bajo los auspicios de la IBA.
En aquella oportunidad, las coronas escaparon de las manos tras los reveses en finales de Yojander Fuentes (57 kg) y David Manuel Espinosa (67 kg), lo que significó la primera vez en la historia que una delegación juvenil regresó sin títulos dorados.
Aun con ese antecedente adverso, la Mayor de las Antillas continúa exhibiendo un dominio abrumador en los libros de récords de estos campeonatos, con una formidable cosecha vitalicia de 79 títulos, 23 subtítulos y 31 metales de bronce.
En Budva, la doble misión cubana no solo buscará revalidar su estirpe ganadora entre los caballeros, sino también inaugurar con honores el expediente mundialista de sus guerreras sobre el cuadrilátero.



