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Si usted ha tenido la necesidad de comunicarse a través de su móvil, es probable que haya notado que la señal de su teléfono se ha vuelto errática, que las llamadas se cortan o que la batería se agota a una velocidad alarmante. La causa, en muchos casos, no está en la red de transmisión ni en su teléfono, sino en un pequeño dispositivo instalado ilegalmente en la ventana de un vecino: el amplificador de señal GSM.
A simple vista, estos equipos —conocidos comercialmente como repetidores o boosters— parecen la solución mágica para quienes viven en zonas de baja cobertura. Sin embargo, su funcionamiento es un arma de doble filo. Estos aparatos captan la señal celular exterior, la amplifican de forma indiscriminada y la retransmiten hacia el interior de la vivienda. Al no contar con filtros de calidad ni con la calibración técnica adecuada, amplifican también el ruido electromagnético del entorno.

El daño a la red de telefonía celular es directo y medible. Cuando un amplificador ilegal opera, inyecta a la red una gran cantidad de interferencia (aumentando el “piso de ruido”). La estación base, que es la antena que da servicio a su barrio, se vuelve “sorda” ante este ruido. Para intentar escuchar la señal legítima de los teléfonos, la red ordena a todos los móviles de la zona que aumenten su potencia de transmisión.
El resultado es una reacción en cadena que afecta a todos los usuarios por igual; su teléfono se queda sin batería más rápido al tener que transmitir con más potencia; las llamadas se caen o la velocidad de datos se desploma, especialmente para quienes están más lejos de la antena (los que más necesitan la señal), la cobertura se “reduce”: en casos graves, el ruido es tan alto que la antena deja de dar servicio a una parte de su área, dejando a cientos de personas incomunicadas.
En resumen: el vecino que instaló el amplificador para tener “una rayita más” de señal está robando la calidad del servicio a su edificio, a la manzana y al barrio entero.

Para frenar este daño, el Ministerio de Comunicaciones (MINCOM) ha actualizado su marco regulatorio. La Resolución 1/2026, publicada en la Gaceta Oficial el 21 de mayo de 2026, establece con total claridad qué equipos pueden entrar al país y cuáles no.
En su Resuelvo Cuarto, inciso d), numeral v, la norma detalla los equipos que requieren autorización técnica obligatoria. Al referirse a los amplificadores de radiofrecuencia, el texto legal es tajante:
CUARTO: Las personas naturales o jurídicas requieren la autorización técnica emitida por la Unidad Presupuestada Técnica de Control del Espectro Radioeléctrico del Ministerio de Comunicaciones (UPTCER Cienfuegos ubicada en calle 43 E/16y18 Nro 1610, Punta Gorda) para la entrada al territorio nacional de equipos, partes, dispositivos y aparatos de telecomunicaciones, que se detallan a continuación:
Inciso D numeral V: “Amplificadores de radiofrecuencia”; excepto los amplificadores de señales para telefonía móvil conocidos como repetidores, que se prohíbe su importación”
Este artículo no deja margen a la interpretación: la importación de amplificadores de señal para telefonía móvil está terminantemente prohibida en Cuba. La resolución, que entró en vigor en julio de 2026, también aclara en su Apartado Decimoquinto que esta prohibición aplica incluso a las compras realizadas a través de plataformas de comercio electrónico. Además, el Apartado Octavo faculta a la Aduana General de la República a retener estos equipos si no se presenta la debida autorización técnica (que, en este caso, no se puede conceder por estar prohibida su entrada).

La prohibición legal es el primer paso, pero no es suficiente. La magnitud del problema exige un frente común. Por eso, hacemos un llamamiento enérgico a todos los organismos y entidades implicadas:
A la Aduana General de la República: Es necesario extremar la vigilancia y el control en los puntos de entrada. Los amplificadores GSM suelen camuflarse en equipajes o paquetes declarados como “accesorios electrónicos”. La detección y retención de estos dispositivos, tal como ampara la Resolución 1/2026, es vital para cortar el suministro.
A la Unidad Presupuestada Técnica de Control del Espectro Radioeléctrico (UPTCER) y a la Dirección de Inspección del MINCOM de conjunto con las Oficinas territoriales de control: El llamado es a incrementar la supervisión y el monitoreo del espectro. Es fundamental localizar y desactivar los amplificadores que ya están operando ilegalmente en los barrios, haciendo uso de las facultades de control que les confiere el Apartado Primero de las Disposiciones Finales de la Resolución.
A los organismos de control y las autoridades locales (Poder Popular): La vigilancia debe ser comunitaria. Instamos a las autoridades locales a coordinarse con el MINCOM para identificar estos dispositivos, instalados de forma ilegal y a quienes comercializan o instalan estos equipos, y aplicar las medidas legales correspondientes.

Si usted tiene un amplificador de señal GSM en su casa, apáguelo y deshágase de él. No solo está cometiendo una ilegalidad, sino que está contribuyendo a un deterioro que afecta a sus vecinos, a su familia y a su propia calidad de vida.
Mejorar la telefonía celular en Cuba no es solo una responsabilidad de ETECSA o del Ministerio de Comunicaciones. Es una tarea de todos. Respetar el espectro radioeléctrico y cumplir la ley es la única vía para que la red funcione mejor, y para que la conectividad —hoy más necesaria y afectada que nunca— llegue a cada rincón de la provincia sin interferencias.
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