Miami (EE.UU.), 7 oct (EFE).- Las autoridades estadounidenses anunciaron este miércoles que decomisaron más de 600.000 galones (2,2 millones de litros) de biodiésel que iban de Estados Unidos a Cuba por un valor de 2,8 millones de dólares, lo que viola las sanciones impuestas por Washington.
Agencias del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) anunciaron en una conferencia de prensa que confiscaron 90 cargamentos del combustible, 71 de ellos desde el Puerto Everglades, en Florida, y 19 del Puerto Houston, en Texas, que se dirigían a ENETEC, compañía de Cuba sancionada por Estados Unidos.
«Es un intento deliberado para socavar las sanciones de EE.UU. y todo eso está en este momento bajo investigación», apuntó José R. Figueroa, agente especial a cargo de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Miami.
El agente no identificó por ahora a los exportadores involucrados en el operativo, que comenzó con la detención de los envíos en septiembre, con la cooperación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio.
Figueroa identificó a la potencial compañía receptora como ENETEC, una entidad sancionada el 11 de julio pasado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro que Washington vincula con el Gobierno cubano y que se dedica al comercio mayorista de combustible y lubricantes.
Por ahora, el funcionario evitó más detalles sobre el origen del combustible, al argumentar que «el proceso de comercio y de envío de embarques comerciales es uno muy complejo», pero las autoridades encontraron en documentos comerciales que el destino del biodiésel era ENETEC.
«Nosotros estamos haciendo una investigación responsable y en este momento sí estamos listos para ofrecerla información con relación a ENETEC, que es la entidad que fue sancionada, en su debido momento revelaremos más detalles», comentó el agente.
La confiscación ocurre mientras Cuba padece su mayor crisis económica en las últimas décadas, con una escasez de productos básicos, unida a un desabastecimiento energético por falta de combustibles y averías en sus obsoletas centrales de generación eléctrica que provocan apagones diarios.
La situación se ha agravado desde enero por el impacto del cerco petrolero aplicado por el presidente estadounidense, Donald Trump, y las nuevas sanciones contra sectores de la economía cubana y a las empresas que mantienen negocios con el Gobierno de La Habana.
Figueroa sostuvo que las autoridades estadounidenses «no quieren interferir con el comercio legítimo y, sobre todo, con las ayudas humanitarias».


