
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, lanzó este lunes 28 de septiembre una advertencia a la dirigencia cubana: esperar a que termine el gobierno de Donald Trump sin realizar transformaciones no es, a su juicio, una salida viable para el régimen.
Durante una entrevista con Sean Hannity en Fox News, Rubio sostuvo que Washington espera un cambio de rumbo en la isla y cuestionó a quienes consideran que pueden mantener intacto el sistema mientras transcurre el mandato del presidente estadounidense.
“Están equivocados y aprenderán la lección por las malas si no corrigen”, expresó, según la traducción al español de sus declaraciones. La advertencia también fue recogida por Reuters en su reporte sobre la entrevista.
El mensaje estuvo acompañado de una defensa de la vía diplomática. Según explicó Rubio, la preferencia de Trump sigue siendo alcanzar una solución que produzca cambios duraderos y permita abrir una nueva etapa política y económica en Cuba.
Rubio afirma que “Cuba ya cayó”
La intervención comenzó con una pregunta de Hannity sobre si Cuba estaba a punto de caer. Rubio respondió que, desde su perspectiva, el colapso ya se había producido en el funcionamiento del país.
“La verdad es que Cuba ya cayó”, afirmó, antes de cuestionar la viabilidad de su economía y la insistencia de sus gobernantes en defender el discurso revolucionario.
Su afirmación describía su valoración del estado de la isla; no constituía un anuncio de que el Gobierno cubano hubiera perdido el poder. El propio secretario de Estado reconoció que las autoridades mantienen capacidad de control y represión, aunque sostuvo que esa capacidad no equivale a contar con un gobierno funcional.
Rubio calificó a Cuba como “un Estado fallido en todos los sentidos de la palabra” y atribuyó una parte importante de sus dificultades a la corrupción y al control de las actividades económicas rentables por las Fuerzas Armadas y el Partido Comunista.
Con ese planteamiento, situó el problema en la estructura del sistema y en la forma en que se administra la economía.
Una transición con libertades políticas y económicas
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre apertura económica y cambios políticos. Rubio sostuvo que ambas transformaciones deben avanzar juntas para que exista una solución sostenible.
“No se puede tener libertad económica en Cuba si primero no se tiene libertad política. Hay que tener ambas, al menos al mismo tiempo. Eso requerirá un período de transición”, declaró.
El funcionario describió el resultado que busca Washington como un “cambio positivo irreversible”. Su intervención dejó planteada la necesidad de una transición, pero las declaraciones citadas no detallan un calendario ni un mecanismo específico para llevarla a cabo.
Rubio también expresó la esperanza de que personas dentro de las estructuras de poder reconozcan la gravedad de la situación y acepten tomar otro rumbo. Esa posibilidad ocupó un lugar en su explicación de cómo podrían abrirse espacios para una transformación.
La advertencia a quienes apuestan por esperar
El tramo más contundente del mensaje estuvo dirigido a los dirigentes que, según Rubio, creen que pueden evitar decisiones de fondo y aguardar a que finalice la actual administración estadounidense.
El secretario de Estado rechazó esa expectativa y dejó claro que Washington pretende mantener la presión para impulsar cambios. Sin embargo, la frase sobre aprender “por las malas” no vino acompañada, en las declaraciones citadas, de un anuncio concreto de nuevas medidas o de un plazo para aplicarlas.
La distinción resulta relevante: sus palabras endurecen el tono político hacia La Habana, pero por sí solas no permiten afirmar que exista una decisión anunciada de intervención militar.
Trump mantiene abierta la posibilidad de un acuerdo
Las declaraciones se producen después de que Trump manifestara el sábado que prefería alcanzar un acuerdo con Cuba y que no creía necesario recurrir a una acción militar.
Rubio mantuvo esa preferencia por una salida diplomática durante su entrevista. Al mismo tiempo, insistió en que cualquier entendimiento debe conducir a transformaciones políticas y económicas que perduren.
El mensaje deja dos posiciones expresas de Washington: la disposición a buscar un acuerdo y el rechazo a que el régimen cubano utilice el paso del tiempo como respuesta a las exigencias de cambio.






